Cosméticos de marca blanca

22 Mar

No hay supermercado que no se precie de ofrecer su propia marca de distribuidor y, en concreto, el sector de la cosmética ha encontrado en ellas un filón sin precedentes. Desde la pasada primavera, la mayoría de supermercados y grandes superficies cuentan con su propia línea de belleza y eso que la apuesta era arriesgada al comienzo de la crisis. Hoy la confianza de los consumidores ha respondido tal y como esperaban.

Prueba de ello es la escalada de las ‘marcas blancas’ en el mercado de belleza que, según la consultora Improve, alcanza una cuota cercana al 20% del global, entre las que destaca la firma ‘Auchan’, de Alcampo, ‘Belle’ de Eroski, ‘Deliplus’ de Mercadona o ‘My’, del grupo Árbol.

Ahora han pasado a ocupar lugares privilegiados en las estanterías y conviven con sus ‘hermanas mayores’: las marcas más reconocidas que, si bien son más caras, se resisten a perder terreno aportando mayores innovaciones.

En ello se empeñan algunas de las marcas más conocidas que continúan mejorando sus cuentas, como L’Oreal. El grupo, que cuenta con más de 30 firmas –entre otras Genefique de Lancome, Acqua di Gioia de Giorgio Armani, las fragancias de Ralph Lauren o el maquillaje de Yves Saint Laurent-, ha visto incrementar sus ventas a nivel internacional hasta el 11,6%, durante los 9 primeros meses del año. Con ello “demuestra la fuerte recuperación del sector desde el comienzo de 2010 y la fuerte progresión en los nuevos mercados”, explica el presidente y consejero delegado de L’Oréal España, Didier Tisserand, en declaraciones a ELMUNDO.es.

En cuanto a la irrupción de las marcas de distribuidor con las que desde hace un par de años luchan en las grandes superficies, Tisserand confiesa que son aliadas y competidoras a la vez, “y hay que convivir con ellas”.

No obstante, el presidente de L’Oreal confía en que el futuro no pase exclusivamente por ellas. “Aportamos un valor añadido, las marcas fuertes seguirán ganando terreno pero trabajaremos confiando en una investigación de altísimo nivel, con la que podamos ofrecer productos a buen precio, pero innovadores”.

Y ¿cuál es ese precio? Una crema corporal por menos de dos euros se convierte en un gran reclamo. Y van más allá. Las marcas blancas han logrado reducir el precio de sus maquillajes hasta un 7%, según un informe de la consultora Nielsen.

Entre esas nuevas firmas se encuentra la de Eroski, que lanzó en el pasado año una nueva linea de productos de belleza. En 2010 las ventas de productos de marca propia alcanzaron cerca del 10% en líneas generales, mientras que los artículos de belleza representaron un 30% de las ventas totales.

La presencia de productos de marca propia “ha ido aumentando con el tiempo, si bien hace unos años sólo contaba con oferta de productos de higiene personal y hoy tiene esta alternativa en casi la totalidad de las familias de perfumería”, apunta la empresa.

En general, confirma, las ventas de las firmas propias en todas las categorías “han ido mejor que las del resto de marcas, en concreto nuestros cosméticos han crecido 20 puntos por encima que las del resto de marcas”.

Alcampo, por su parte, ofrece un ahorro de hasta el 30% con respecto a otras marcas de distribuidor, mediante sus 36 productos propios en cosmética facial y corporal.

Los supermercados Árbol, que también ofrecen su línea de cosméticos desde la pasada primavera, prevén un “gran crecimiento”, según la compañía. Los hábitos de los consumidores están cambiando y “ahora buscan más que antes este tipo de productos, que tienen una gran calidad, pero un precio mucho más atractivo”, concluye.

¿Un mercado debilitado?

Según el estudio de DBK ‘Perfumería y Cosmética en el Mercado Ibérico’, los datos aún no cerrados de 2010 apuntan un descenso del mercado de perfumería y cosmética del 2,5%, hasta los 4.390 millones de euros.

El consumo “debilitado”, según DBK, se mantendrá en esta línea a corto plazo bajo el dominio de los productos de precio bajo y de las marcas de la distribución. Será el comercio especializado y el canal farmacéutico quienes acusen un mayor descenso de sus ventas.

Con la situación económica muchos fabricantes de cosmética han recortado márgenes para ofrecer productos de marcas reconocidas a un precio similar al de la marca de distribuidor. Con esto, su rentabilidad se ha visto mermada.

Hay que tener en cuenta que el sector cosmético tiene una gran capacidad de resistencia, porque la belleza es una necesidad fundamental del ser humano. ¿Y esa necesidad puede resolverse por algunos euros menos?

Fuente: El mundo

 

Montse García

Marketing y Comunicación integral

@modernmarketing

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