Archivo | septiembre, 2012

El cuerpo envejece por dentro. Las huellas de la edad

29 Sep

Asociamos el envejecimiento con las canas y las arrugas porque la piel y el cabello son la parte más visible del cuerpo. Pero si pudiéramos asomarnos a su interior, veríamos que el paso del tiempo modifica todos los tejidos y órganos. Son las huellas de la edad.

Todos envejecemos, es un proceso inexorable. A partir de los 20, cumplir años implica una disminución de las funciones de nuestro organismo. Al principio el declive no se nota –el organismo es redundante, tiene más células, más capacidad, de la que necesita para funcionar–, pero se produce. Aseguran los expertos, como Manuel J. Castillo, catedrático de Fisiología Médica de la Universidad de Granada, que la pérdida es de aproximadamente un 10% por década, aunque hay personas que envejecen más rápido que otras, ya sea porque nacen con una menor dotación de células o con una baja capacidad funcional que hace que se agoten antes, o bien porque sus células están expuestas a más sobrecargas (estrés), a factores tóxicos (radicales libres, radiaciones…), a traumatismos o enfermedades que aceleran su destrucción, o simplemente porque les faltan estímulos, y las células y órganos que no se estimulan se atrofian. El caso es que, a mayor o menor ritmo, hay un declive paulatino que no se manifiesta hasta que la pérdida de la función es muy elevada –del 80%, dice Castillo–, y uno ve que ya no puede con la cesta de la compra o que no digiere cosas que antes comía habitualmente. Jesús A.F. Tresguerres, catedrático de Medicina de la Universidad Complutense y miembro de la Real Academia Nacional de Medicina, asegura que el ritmo de envejecimiento lo determina en un 30% la genética y en un 70% nuestros hábitos de vida, el cómo tratamos a nuestro organismo, aunque a partir de determinada edad –los 40 años en los hombres y los 50 en las mujeres–, los procesos de oxidación de los tejidos y de pérdida de funciones aumentan de forma exponencial. Vemos las arrugas en la piel –causadas por la pérdida de células productoras de colágeno– y las canas en el cabello –debidas a la pérdida de células productoras de melanina–, pero Castillo y Tresguerres subrayan que si el hígado, los músculos o los pulmones no fueran internos también los veríamos deteriorarse. Y ese deterioro tiene consecuencias muy conocidas –la presbicia o vista cansada o la pérdida de fuerza y reflejos– y otras que no lo son tanto, como el menor crecimiento de las uñas, el adelgazamiento de la pared del corazón o el cambio en la proporción de los diferentes tipos de glóbulos blancos. Con la ayuda de los doctores Tresguerres y Castillo y la exhaustiva descripción que recoge en Cómo y por qué envejecemos (Herder) el gerontólogo Leornard Hayflick, explicamos a continuación algunos de los cambios que, en términos generales, conlleva la edad.

Esqueleto

El cambio más significativo es la pérdida de tejido óseo, que es mayor o menor según el sexo y la constitución de cada uno. Se estima que los hombres pierden cerca del 17% de su masa ósea y las mujeres casi un 30%. También hay una pérdida de estatura, tanto de pie como sentados, a partir de los 40-45 años. Algunos estudios indican que la pérdida es de unos cinco centímetros en la mujer y tres en los hombres, aunque ellos empiezan a menguar unos años antes que ellas. Una de las razones de este cambio es la pérdida de agua corporal, que provoca que los discos intervertebrales se hagan cada vez más estrechos y las vértebras se aproximen. Calculan que si en los hombres jóvenes cerca del 61% del peso del cuerpo es agua (51% en mujeres), en los varones de entre 57 y 86 años sólo representa el 54% (46% en las mujeres). Los médicos sospechan que esta pérdida de agua corporal está relacionada con la pérdida de células o la reducción de su tamaño. El aplastamiento de las vértebras es mayor en las mujeres por la osteoporosis que acompaña la menopausia y la caída de las hormonas femeninas, y a veces conlleva una curvatura dorsal que hace que se inclinen hacia adelante (cifosis). En general, el diámetro de la caja torácica aumenta con la edad porque hasta los 70 años las costillas siguen creciendo.

Composición corporal

La forma del cuerpo cambia con los años porque disminuye el tejido muscular y aumenta la grasa y el tejido conjuntivo. Los hombres de 70 años suelen tener unos 9 kilos menos de masa muscular de la que tenían a los 40 y unos 3,4 kilos más de tejido graso y conjuntivo. El peso acostumbra a disminuir entre los 55-75 años por la pérdida de músculos, de agua y de masa ósea. A partir de los 75 años se pierde grasa y capacidad de generar energía, y por eso se tiene más frío.

Cráneo

Los huesos del cráneo parecen aumentar de grosor con la edad y hay estudios que indican que aumenta la circunferencia, anchura y longitud de la cabeza. Además, las articulaciones que unen los huesos del cráneo comienzan a fundirse a los 70-80 años.

Oído

La degeneración de algunas células del oído provoca una disminución en la capacidad de oír las frecuencias más altas.

Nariz (olfato)

La nariz se alarga y se agranda con los años pero la capacidad para detectar olores merma.

Dientes

El número de caries aumenta.

Cara

Cambia de forma, tendiendo a ensancharse; los labios se hacen más finos y la nariz y las orejas se alargan con la edad.

Pulmones

El pulmón tiende a aumentar de tamaño pero se duplica el volumen residual de aire al respirar, así que se pierde capacidad respiratoria. Se estima que la capacidad inspiratoria máxima se reduce un 50% entre los 30 y los 90 años. También hay menos eficiencia de la tos y por ello más riesgo de complicaciones en los resfriados. Aumentan los trastornos en la respiración durante el sueño y se ronca con más frecuencia.

Riñones

Los riñones pierden capacidad para limpiar la sangre porque baja la velocidad de filtración y el número de nefronas (se calcula que se pierden del 30% al 40% entre los 25 y los 85 años).

Aparato reproductor

En la mujer, el peso y el tamaño del útero disminuyen después de la menopausia y hasta cerca de los 65 años. También merma la vagina. El pecho normalmente reduce su tamaño y se vuelve más flácido, aunque en un 10% de mujeres aumenta su volumen. En los hombres, disminuye la capacidad ­re­productora y aumenta el tamaño de la próstata.

Aparato digestivo

Disminuye la secreción de saliva y jugos gástricos y se altera la masticación por los problemas dentales. La digestión se hace más difícil y cuesta más absorber el hierro y el calcio. El hígado se atrofia y a veces hay problemas de motilidad intestinal. El cuerpo consume menos calorías: unas 12 menos al día por cada año que pasa de los 30.

Extremidades

Con la edad se vuelven más delgadas y el tronco más grueso, así que parecen alargarse. En los hombres, el diámetro del antebrazo disminuye pasados los 60 y el de la pantorrilla a partir de los 40. A partir de los 65 disminuye la fuerza de los músculos del antebrazo y de la espalda, y también hay una pérdida de potencia, flexibilidad, velocidad al correr y al andar.

Corazón

El corazón suele aumentar de tamaño y su pared se hace más delgada. Las válvulas se endurecen. Aumenta el grosor de la pared más interna de las arterias, que se estrechan y provocan problemas circulatorios. El volumen sanguíneo se mantiene, pero el ritmo cardiaco máximo, el pulso, disminuye con la edad. También se reduce la capacidad de la sangre para mantener un nivel normal de glucosa y pierden eficiencia algunos glóbulos blancos: los linfocitos disminuyen su capacidad de matar células cancerosas y los neutrófilos su eficacia contra las infecciones. Por todo ello, el sistema inmunitario de las personas mayores es menos eficiente y les cuesta más recuperarse de enfermedades.

La piel

El tejido más visible es el que mejor permite apreciar los cambios espectaculares que provoca la edad. Adelgaza, se hace más fina, porque el número de células de la piel disminuye. Surgen arrugas y pliegues por la pérdida de colágeno y por un excesivo crecimiento de otra proteína llamada elastina, que es más abundante en las pieles dañadas por el sol. Dicen los expertos que si uno pellizca fuerte el reverso de su mano antes de los 40-45 años, la piel tarda unos dos segundos en recuperar su tersura, pero necesita unos veinte a los 65 y cincuenta segundos a los 70. Con los años la piel también se vuelve más seca y se producen alteraciones pigmentarias que forman manchas. Las glándulas sudoríparas desaparecen o dejan de funcionar y por eso se suda menos y se desprende menos olor corporal. La capa subcuticular –la que existe debajo de la epidermis y la dermis y que controla la pérdida de calor corporal y amortigua los golpes– se pierde, sobre todo en el reverso de las manos, la cara y la planta de los pies. Las células nerviosas de la piel también se vuelven menos eficientes y se reduce la sensibilidad al calor o al dolor. Por eso las personas mayores tienden a sufrir quemaduras más graves, tienen más frío y se resfrían más.

Uñas

Con la edad, las uñas de las manos crecen más despacio, se vuelven más opacas, cambian de color y a menudo surgen surcos longitudinales. No cambian tanto las uñas de los pies.

Sistema endocrino

La secreción de muchas hormonas –incluidas la testosterona, la insulina, la aldosterona y las hormonas tiroidea y del crecimiento– disminuye con el envejecimiento, aunque se investiga si lo que en realidad dismi­nuye es la capacidad de las células diana de ­responder a esas hormonas. El deterioro del equilibrio hormonal provoca que las personas mayores tarden más en recobrarse de que­maduras o heridas, que les cueste más responder al estrés del frío o del ­calor y que tengan menos tolerancia a la glucosa.

Leer más en:

http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120921/54350828573/el-cuerpo-envejece-por-dentro.html#ixzz2DbvmYE2D

Montse García

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Los trucos cosméticos de la abuela

20 Sep

Tiempo atrás, las mujeres se cuidaban con los escasos productos cosméticos disponibles en el mercado o creando sus propias recetas. De hecho, existen muchísimas webs y blogs de cómo crear cosmética casera, algunas de las recetas ya provienen de nuestras abuelas. Algunos ejemplos se recogen en el artículo de Smoda, que dice así:

01. CUESTIÓN DE CLASE ALTA

La idea de estar guapa tiene un pasado muy poco democrático, ya que antiguamente se reservaba a los nobles. «Muchas fórmulas tienen su origen en Grecia, Roma y Egipto. Ha sido la industria cosmética la que ha puesto los productos al alcance de todos en los tiempos modernos. Esto ha sido posible porque se recurrió a materias primas baratas, muchos subproductos de la industria del petróleo», apuntan Claudina Navarro y Manuel Núñez, autores, junto a Jordi Cebrián, de El libro de la cosmética natural (Proyecto Natur). Ester Aranda, del Instituto de Belleza Aranda, en Gijón, que abrió sus puertas en 1972, recuerda que antes no se visitaba tanto el salón: «Solo iban mujeres con un gran poder adquisitivo. Las limpiezas de cutis se hacían una vez al año, en parte porque los productos que se utilizaban eran muy fuertes. La celulitis se combatía con masajes muy duros, que dejaban moratones, y, como había tan pocos productos y tratamientos, se improvisaba todo el tiempo».

02. PROFESIONALES AUTODIDACTAS

Yolanda López, directora de maquillaje y peluquería de la antigua pasarela Cibeles (ahora Mercedes Benz Fashion Week) desde su primera edición, utiliza muchas de esas recetas aprendidas de las mujeres mayores de su familia. «Mi abuela descubrió que para las manchas solares lo mejor era el bicarbonato con limón, y yo me quité una con ese sistema. También utilizaba ceniza para tapar las canas, y mi madre se retocaba las raíces blancas con un lápiz de cejas». Por entonces, la ingeniería casera suplía a la maquinaria actual. «Para hacer una limpieza de cutis ponía a cocer manzanilla e iba mojando la cara con toallitas calientes para dilatar los poros. No teníamos jacuzzi e improvisábamos metiendo en la bañera un compresor de aire que producía burbujas», explica Ester Aranda. El resultado era el mismo, pero montar esos artilugios llevaba mucho trabajo.

03. ERRORES Y ACIERTOS DEL PASADO

Aunque con tecnología avanzada y fórmulas depuradas, muchas ideas de antaño se están recuperando. Sylvie Durcudoy, directora de comunicación de Dior, subraya la vuelta de los aceites para la cara, el cuerpo o el pelo en casi todas las firmas de belleza. También la teoría de que lavarse el pelo a diario es desaconsejable porque destruye el pH natural del cabello es muy vintage, pero «muchas modelos creen firmemente en esta máxima», comenta López. Así mismo, han pasado a mejor vida las pieles con efecto mate de los 50, conseguidas con polvos compactos que secaban la piel, y las caras brillantes de las mujeres mayores, cuando la vaselina era la única fórmula antiarrugas.

Fuente: Smoda

Montse García

STANPA realiza un estudio sobre el comportamiento del consumidor en Perfumería y Cosmética

15 Sep

cosmeticaperfumeriaselectiva

Stanpa (Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética) presenta un estudio, enfocado en el canal selectivo, acerca del proceso de compra en la perfumería. Se trata de la primera vez que se elabora un estudio de este alcance, con el objeto de incrementar de manera objetiva el conocimiento sobre el comprador y el proceso de compra, dentro de las perfumerías selectivas, incluyendo tradicional, cadenas y grandes almacenes.

Esta iniciativa de Stanpa ha permitido por primera vez, objetivar y cuantificar comportamientos de compra en el sector, y pretende contribuir a identificar aspectos que pueden constituir oportunidades de desarrollo de un mejor mercado de perfumería y cosmética en España, con la colaboración necesaria entre las marcas y los distribuidores, en beneficio del consumidor.

Principales conclusiones

• El alto valor emocional y carácter lúdico de la compra de productos de perfumería y cosmética de lujo convive con la rutina de compra. Hasta el 57% de visitas se definen como “compra habitual”, entre un 10-16% para “comprar un regalo” y del 13 al 21% “para darse un capricho”. Además hasta un 10% de las visitas a las tiendas se hacen de manera casual, sin haberlo planificado previamente. Sólo un 4-5% de las visitas, declaran que el motivo es comprar una oferta especial.

• El comprador selecciona el lugar para su compra en función de la calidad percibida. Valora la imagen del establecimiento, la variedad de marcas que puede encontrar en ellos, el nivel de servicio que prestan y la cercanía a su hogar o a su centro de trabajo.

• La perfumería especializada es el punto de venta más utilizado para la adquisición de perfumes, cremas faciales y maquillajes, invirtiéndose el orden de estas categorías en los grandes almacenes.

• El comprador de perfumes y cosméticos valora la marca y el producto, siendo fiel a ella, en un alto porcentaje. En un 63% de los casos ha decidido ya previamente el producto que va a llevarse, y si no lo encuentra, prefiere buscarlo en otro establecimiento.

• La perfumería tradicional sigue destacando en el nivel de asesoramiento y servicio, mientras que otros establecimientos especializados, son valorados en especial, por su variedad en marcas y productos.

• En cuanto a frecuencia y hábitos, el comprador de perfumería, tiene 2 dos establecimientos de referencia, que visita cada 3 semanas. En cada visita el comprador interactúa con un promedio de 2,8 productos cada vez, lo que supone el doble de interacción de la que se expresa en ámbitos como el del gran consumo o la farmacia.

• Hay categorías más valiosas para los clientes más fieles y satisfechos: Las fragancias femeninas selectivas, la cosmética dermofacial masculina y las fragancias selectivas masculinas son las categorías que más diferencian a las tiendas y al canal.

• Hay un gran potencial de captación de compradores, que las tiendas deberían explorar y gestionar, ya que en un 20% de las visitas a tienda, el cliente se marcha sin comprar ningún producto.

• La crisis ha incrementado la sensibilidad al precio, estimulando la comparación de precios en un 22% de los compradores. Sin embargo, el comprador de estas categorías en más de un 90% de los casos, se declara fundamentalmente marquista y pragmático, centrándose en el valor que el producto le aporta y en su calidad, por encima del posible ahorro.

• Las promociones tienen incidencia en la generación del tráfico en tienda, pero el comprador decide en último término en función del valor del producto.

• Dentro de la tienda, en el 71.6% de los casos, el comprador va directamente al lineal, en un 14.9% va al mostrador y un 13.5% de los casos, se dirige al asesor de belleza.

• El estudio ha permitido objetivar que, en la compra de perfumes y cosméticos, el decisor directo es la persona que compra en un 94% de los casos, es la persona que compra, coincidiendo comprador y consumidor, en el 77% de los casos, mientras que en un 17%, la compra está destinada a su pareja.

Parámetros del estudio

Para llevar a cabo esta tarea, se ha contado con expertos de la empresa ShopperTec, quienes han realizado 7.000 encuestas a compradores a la salida de la tienda, 800 observaciones directas al comprador mientras se realizaba la visita a la tienda y más de 40 compras acompañadas.

Las encuestas fueron realizadas en las doce cadenas de distribución selectiva más importantes del país, incluyéndose además la observación en puntos de venta tradicionales, grandes almacenes y grandes superficies.

La información ha sido abordada cuantitativamente y mediante técnicas de observación objetivas que han incluido el empleo de tecnología de reconocimiento facial, eyetracking o la grabación en vídeo del proceso de compra, desde la entrada al punto de venta, hasta la salida del comprador.

Fuente: VPC

Montse García

Estrés y sus consecuencias estéticas

10 Sep

Estar estresado es mucho más que estar cansado o nervioso, también tiene numerosas consecuencias estéticas. El estrés se refleja en nuestra piel y propongo un artículo que habla de ello:

Posiblemente la pregunta haces mala cara, ¿estás estresada?, te ha sorprendido en más de una ocasión, seguida de un rápido reconocimiento visual delante del espejo para confirmar lo que tu rostro parece indicar: que tienes estrés. Este trastorno, tan típico en occidente y que en las últimas décadas es padecido en más alto grado que nunca, tiene consecuencias que se manifiestan por dentro y por fuera. En palabras del Dr. Ricardo Ruiz, dermatólogo y director de la Clínica Dermatológica Internacional, “la piel y la mente están estrechamente relacionadas”. De ahí que nuestro órgano más grande, la piel, también achaque las consecuencias generadas por el estrés.

 Existen comportamientos que podemos idenficar claramente con el estrés: cuadro ansioso por falta de sueño, falta de concentración y relajación, cuadros depresivos, ganas de llorar y falta de energía al comenzar el día… “Pero también se puede dejar ver en la piel de muchas maneras”, nos cuenta el Dr. Ruiz: acné, rosácea, dermatitis seborreica, psoriasis, uñas quebradizas, hiperhidrosis (sudoración excesiva)… Pueden aperecer en un brote de estrés o empeorar si ya se padecían.

Las consecuencias del estrés sobre la piel, sin duda, la afean notablemente y reducen la autoestima por su efecto estético. Pero, además, esas lesiones cutáneas son en sí mismas una fuente de estrés. Es como la pescadilla que se muerde la cola: “el acné, la rosácea, la dermatitis o la psoriasis empeoran al estar estresado; pero, a su vez, hay cuadros cutáneos que producen estrés. Por ejemplo, el vitíligo o una alopecia pueden disminuir mucho la calidad de vida de un paciente y estresar aún más. Por este motivo es importante que el dermatólogo sea capaz de percibir el componente psicológico de los pacientes.

Continuando con el círculo vicioso del estrés, quien lo padece, además, pierde la motivación (o directamente carece de tiempo) para desarrollar las rutinas necesarias para acabar con sus problemas cutáneos. Incluso, en algunos casos, los empeoran: “También hay pacientes con acné que tienen excoriaciones, es decir, pequeñas heridas que se hacen ellos mismos sobre las lesiones al arañárselas”, completa el Dr. Ruiz. Así, producen lesiones que dejan marcas permanentes.

El perfil de la piel estresada, además, está relacionado con la disminución de su barrera protectora. De ahí que sea habitual que el cutis se vuelva frágil, sufra cuadros de deshidratación, se vuelva hiperreactivo a los agentes irritantes y más proclive a padecer infecciones. En una piel permanentemente deshidratada se acentúan las arrugas y la flacidez por lo que se ve mucho más envejecida. Sí, en efecto, el estrés envejece.

Deshacer ese círculo vicioso de estrés y mal estado de la piel es esencial para empezar a mejorar por dentro y por fuera. Existe un estudio del Dr. Fried, de la Academia Americana de Dermatología, que concluye que controlar el estrés puede ayudar a la gente a mejorar el estado de la piel. Este especialista concluye que si se combinan las terapias dermatológicas tradicionales (como los alfa hidroxiácidos -AHA-, ácidos extraidos de las frutas con efecto peeling que combaten el acné, las arrugas y la piel apagada) con psicoterapia, meditación, hipnosis, tai chi, yoga o antidepresivos la mejora es sustancial. De este modo, el paciente que empieza a apreciar una mejoría externa también estará más seguro de sí mismo y se encontrará más motivado para seguir por este camino de recuperación.

Pero el estrés no solo afecta a nuestra piel. También lo hace a nuestro pelo en forma de alopecia o con la aparición de canas. Según un estudio de la Universidad de Kanazawa en Japón, el estrés “es capaz de volver el pelo blanco a través de los daños que causa en las células madre de los folículos pilosos”. De ahí que muchos presidentes de Gobierno juren el cargo sin canas y dejen su cargo con el pelo completamente blanco. Y por si esto no fuera poco también puede favorecer la aparición de varices en las piernas. Está claro que no hay mejor truco de belleza que estar relajado.

Fuente: SModa

Montse García

Azúcares en dieta y cosmética

2 Sep

Como activo en cremas es capaz de reducir las arrugas y de corregir la tez apagada. En la dieta es vital y en hablando de en sentido figurado de dulzura, los colores dulces rejuvenecen en el maquillaje. Nos lo explica el siguiente artículo publicado en SModa.

01. Cremas «dulces» para aportar luz y borrar arrugas

El azúcar es muy útil en cosmética. De hecho, es un elemento común en la depilación con cera o en los peelings en cabina. También es uno de los componentes de los productos de autobronceado. Para los laboratorios se ha convertido, además, en un elemento clave en la lucha contra el envejecimiento. De ahí que varias líneas antiedad lo incorporen.

– Que la cosmética salve a los glicanos. El reciente lanzamiento de la línea antiedad Forever Youth Liberator de YSL ha desviado la atención cosmética hacia unas sustancias que hasta ahora habían pasado desapercibidas: los glicanos. El catedrático Peter H. Seeberger, experto en glicociencias del Max Planck Institute de Potsdam en Alemania, resume la importancia de estas cadenas sacarídicas: «Están presentes en la superficie de las células y resultan indispensables para su conexión. Gracias a sus antenas, actúan como unas llaves capaces de abrir las células y de asegurar la transmisión de los mensajes regenerativos de forma adecuada». Con el paso del tiempo, su actividad va disminuyendo. Resultado: la piel se arruga y pierde vitalidad. Para que esto no ocurra Yves Saint Laurent ha creado el glycanactif, un principio activo capaz de despertar la actividad de los glicanos. Otras firmas, como Innéov, han dado con su propia fórmula. Se trata de encontrar activos capaces de imitar la acción de estos azúcares.

– GAG y AHA. El papel del azúcar en el proceso del envejecimiento no es nuevo. Previamente, los aficionados a leer los prospectos se habían familiarizado con los glicosaminoglicanos –conocidos como GAG–, unas cadenas de polisacáridos. El azúcar, extraído de frutas o de vegetales como el maíz, también figura en la lista de ingredientes de los tratamientos de hidratación; y el ácido glicólico, el más pequeño de todos los AHA, ha demostrado ser una de las herramientas más directas para proporcionar luminosidad en el rostro.

02. Labios piruleta y coloretes glasés

– El brillo es la estrella. Las paletas de maquillaje del próximo otoño-invierno suman calorías. El tocador corre el riesgo de convertirse en un quiosco de chucherías. Sombras de ojos de texturas escarchadas, mejillas sonrojadas con un brochazo de colorete glasé, labios sellados por un delicado barniz de efecto piruleta… «Este año triunfan los labios acaramelados. Se trata de imitar el efecto que deja una piruleta roja», explica Gato, maquillador oficial de Maybelline NY. Para conseguirlo basta con aplicar uno de los nuevos gloss-tintes y extenderlo con el dedo. La buena noticia: duran más que la media. Los expertos apuestan por los tonos chocolates, los triunfadores de esta temporada. «En los ojos y los pómulos el protagonismo será de los pigmentos ácidos. Para lograr un resultado infantil se pueden combinar las texturas mate en los ojos y satinadas en los pómulos o viceversa», detalla el maquillador. En cuanto a los colores de las lacas de uñas, más de lo mismo. Con una diferencia respecto a la temporada pasada; el rey absoluto será el top coat. La razón: viste y transforma cualquier laca; se aplica como capa final y crea craquelados.

03. Los músculos también se alimentan: necesitan glucosa

– Una receta milenaria con fundamento. El vaso de agua con azúcar para acabar con las agujetas es un clásico. Pero tiene su base científica. Esas molestias, que responden a la rotura de fibras producidas cuando se hace ejercicio y no se dispone de reservas de glucógeno en los músculos, podrían evitarse con los niveles de glucosa adecuados. «Los preparados de glucosa, fructosa o maltodextrinas que se recomiendan tras los entrenamientos largos son azúcares simples y vienen muy bien», explica Mireia Quijada, especialista en Nutrición Deportiva de los centros DIR de Barcelona. Los beneficios del azúcar, entre las cuatro paredes del gimnasio, son indiscutibles. «Potencia la hidratación, disminuye la fatiga y aumenta el rendimiento. Sin glucosa, los músculos no pueden arrancar durante los primeros minutos de actividad y no hay que olvidar que estos queman la glucosa para convertirla en energía», añade la experta.

Fuente: SModa El País

Montse García