Esteve Monegal, el fabricante de perfumes con una dimension artística

5 Dic

monegalmyrurgia

Esteve Monegal i Prat,  perfumería Myrurgia

Monegal no era de origen un fabricante, sino un verdadero artista contrastado. Cuando se hizo cargo de la empresa familiar, que pronto trans- formaría y engrandecería hasta convertirla en una de las más importantes y emblemáticas de su especialidad, él había iniciado años atrás una sólida y personal carrera individual de escultor. Monegal fue en los años iniciales del movimiento cultural catalán conocido como noucentisme uno de los escultores más representativos de aquella tendencia, aparte de ser un personaje de una dimensión cívica notable, que le llevó a intervenir decisivamente en los orígenes de una empresa pública artística y social de gran ambición, que fue la nueva Escola Superior dels Bells Oficis, instalada en Barcelona, que pretendía replantear las enseñanzas artísticas y artesanales a la luz de nuevos enfoques no solo estilísticos sino también conceptuales. Por esto, al tener que cambiar su oficio de escultor puro por el de fabricante de perfumes, Monegal planteó su industria renovada no como un mero negocio sino como algo susceptible de tener también la gran dimensión artística que él dejaba atrás con el arrinconamiento forzoso de su actividad escultórica; aunque él mismo debía ser bien consciente de que en vida no vería a su Myrurgia equiparada a algo verdaderamente conceptuado de «cultural». Pero lo cierto es que la selección de productos que lanzó su empresa no responde simplemente a la satisfacción normal de unas necesidades del mercado, sino a una sensibilidad especial, evocadora a menudo de mundos exóticos, orientales, refinados; y para ello envases, envoltorios y elementos de soporte publicitario fueron diseñados con gran exquisitez y respondiendo de verdad a una línea estética coherente que a su vez resultaba atractiva para el público comprador. Aunque en su momento este planteamiento no fuera valorado como definitivamente «artístico», la sensibilidad con la que fue plasmado y el nivel estético de los colaboradores de los que Monegal se rodeó tenía sin duda una verdadera categoría artística, que sin embargo ha necesitado casi un siglo para ser reconocida como tal.

En un principio Monegal recabó la colaboración gráfica de Josep Obiols, uno de los pintores, dibujantes y grabadores más genuinos del nou- centisme, para dar imagen a sus productos, y aunque también utilizaría a algún otro artista plástico como Jacob Wilkinson, a una famosa pintura de Julio Moisés representando a la bailarina Tórtola Valencia, o más tarde a Alfred Opisso, preferentemente convertiría al valenciano de origen Eduard Jener en el grafista ideal para su empresa. Este se adaptó con gran versatilidad a todo tipo de estilos y trazos diversos, desde el clasicismo al orientalismo, desde la pura línea sintética al colorismo más vivo. Sin embargo, pese a la magnitud y riqueza de su obra, su nombre apenas generaría bibliografía hasta fechas muy recientes. El eclecticismo fue un planteamiento formal importante para la difusión de Myrurgia: no es lo mismo un movimiento cultural que la promoción de un negocio. Pese a todo, los diseños publicitarios de Myrurgia tuvieron siempre una rara unidad estilística, a la vez que una enorme calidad; pero la gente es gregaria y como tal es reticente a consagrar algo que, por más que le guste, los mentores en los que ella cree, por activa o por pasiva, jamás le recomendarán. Todo esto es un claro ejemplo de lo que podríamos llamar arte a contrapié, ese arte que por no transitar por las sendas en las que se espera que circule el Arte «de verdad» —lienzos clavados en bastidores, estatuas, dibujos enmarcados, y todo lo que está administrado desde galerías de arte— nadie lo reconoce como tal hasta que acabarán consagrando el verdadero valor artístico de este tipo de trabajos, que nada tienen que ver con la pieza única pintada al óleo y vendida en una exposición, pero que pueden contener tanto o más grado de creatividad artística que aquellos. Y este es el arte a contrapié, casi siempre transparente, imperceptible, hasta para los más predispuestos a valorarlo.

maderasdeoriente

En parte siento tristeza de que ya no exista, en el año 2000 la empresa Myrurgia fue adquirida por la compañía de moda y perfumes Puig, época en la que yo trabajé en ella.

Montse García

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