Olor, perfumes y sexualidad

5 Dic

El olfato

” (…)(Se nombrarán a muchos pero serán pocos los elegidos ya que las cualidades esenciales que llevan al éxito no se aprenden, ni tampoco el entusiasmo, la alegría de vivir y de crear, el amor por el oficio. Estas cualidades son innatas y sin ellas, no podría haber grandes perfumistas).” Jean Carles.

olfato

Todo olor produce una sensación y una percepción. El perfumista debe memorizar las diferentes notas olfativas y sus combinaciones. Su cultura olfativa le permite poder elegir entre innumerables materiales que permiten infinitas combinaciones. Su cerebro es capaz de elegir, clasificar y dosificar los componentes que formarán el acorde deseado.

Los que no somos perfumistas, ¿Cuál es el enigmático poder de evocación de los olores y los perfumes capaz de hacer rebrotar de nuestra memoria los recuerdos que se le asocian?. Olemos un aroma al andar por la calle y recordamos algo que vivimos hace años….. Los olores tienen la capacidad de evocar nuestros recuerdos incluso aquellos que creíamos olvidados puesto que en el hipocampo almacenamos recuerdos, la memoria relacional hace de disparador del recuerdo al evocar un aroma.

En nuestro cerebro, el olfato, la emoción y la memoria se encuentran íntimamente relacionados. La función principal del olfato es proporcionar información vital sobre el mundo olfativo que nos rodea. Para ser percibidas por el olfato, las moléculas olorosas deben ser solubles y volátiles. Las moléculas olorosas se disuelven a lo largo de las paredes nasales recubiertas de mucus, las células sensoriales situadas en las fosas nasales toman el relevo y transmiten la información a los bulbos olfativos del cerebro mediante los nervios sensoriales. Este proceso tiene lugar en una milésima de segundo.

El olfato es el sentido encargado de detectar y procesar los olores. Es un quimiorreceptor en el que actúan como estimulante las partículas aromáticas u odoríferas desprendidas de los cuerpos volátiles, que ingresan por el epitelio olfatorio ubicado en la nariz, y son procesadas por el sistema olfativo.

La nariz humana distingue entre más de 10.000 aromas diferentes. Las sustancias odorantes son compuestos químicos volátiles transportados por el aire. Los objetos olorosos liberan a la atmósfera pequeñas moléculas que percibimos al inspirar. Estas moléculas alcanzan la mucosa olfativa, que consta de tres tipos característicos de células: las células olfativas sensoriales, las células de sostén y las células basales, que se dividen aproximadamente una vez al mes y reemplazan a las células olfativas moribundas. Los 20 o 30 millones de células olfativas humanas contienen, en su extremo anterior, una pequeña cabeza con cerca de 20 pequeños filamentos sensoriales (cilios). El moco nasal acuoso transporta las moléculas aromáticas a los cilios con ayuda de proteínas fijadoras; los cilios transforman las señales químicas de los distintos aromas en respuestas eléctricas.

Las prolongaciones nerviosas de las células olfativas alcanzan el bulbo olfatorio a través de micro-orificios del cráneo; el bulbo es una porción anterior del cerebro, que se ocupa de la percepción de los olores. Estas prolongaciones nerviosas terminan en los glomérulos, pequeñas terminaciones de células olfativas de forma esférica donde se procesan las señales aromáticas que luego son conducidas por células receptoras especiales. La información llega primero al sistema límbico y al hipotálamo, regiones cerebrales ontogenéticamente muy antiguas responsables de las emociones, sentimientos, instintos e impulsos, tales regiones almacenan también los contenidos de la memoria y regulan la liberación de hormonas. Por este motivo, los olores pueden modificar directamente nuestro comportamiento y las funciones corporales.

En los mecanismos olfativos entran también en juego numerosos factores, por ejemplo: fisiológicos, psicológicos, culturales o sociales.

Olor y sexualidad

olorysexualidad

El olfato es el sentido más primitivo y el más desarrollado en los mamíferos. Aunque en el ser humano se ha ido atrofiando, todavía cumple un papel muy importante en el proceso de atracción y seducción entre hombres y mujeres.

En la obra “Sobre el origen de las especies”, Darwin postuló que los animales buscan fundamentalmente sobrevivir y reproducirse. A través de variaciones aleatorias resultantes de la reproducción algunos animales están mejor preparados para sobrevivir en su entorno, y por ello, tienen una mayor probabilidad de reproducirse.

Como consecuencia de dicha obra, si nos fijamos en la reproducción, la mayoría de las acciones en la vida están relacionadas con llamar la atención del sexo opuesto, con el objetivo de incrementar la probabilidad de encontrar una pareja dispuesta a la reproducción.

Si además se considera que las características externas que definen la belleza están correlacionados con la salud y la fertilidad, la evolución ha podido llevar a considerar atractivos aquellos rasgos que garantizan la supervivencia de la especie en los seres humanos. Por lo tanto, gran parte de la atracción por el sexo opuesto se basa en elementos básicos, tales como el atractivo físico y el olor corporal. Sin embargo, diferencia de los animales, también se relaciona en más o menos medida con elementos abstractos como por ejemplo el dinero, status o el poder.

Tanto los animales como las personas usan el olor corporal para determinar el atractivo sexual de una potencial pareja. Para las mujeres, un afrodisíaco muy poderoso es el olor que desprende el cuerpo desnudo de un hombre recién duchado con su olor natural, sin fragancias. A los hombres les ocurre algo parecido ya que les gusta el olor natural de su pareja.

Los olores del hombre y de la mujer son diferentes, ya que se basan en químicas particulares propias de cada sexo y, en parte, su misión es despertar el impulso sexual así como provocar un impulso de atracción atenuado por condicionantes físicos, culturales, sociales, morales y religiosos.

El olor corporal se desarrolla a partir de la pubertad, coincidiendo con la madurez sexual. La función erógena de este olor no sólo se localiza en las zonas que rodean los aparatos urogenitales o las axilas, sino también en las variaciones de sus emanaciones, determinadas por la temperatura del cuerpo, la edad y los ciclos menstruales en el caso de la mujer.

Por otra parte, el hombre ha descubierto en la naturaleza y en el laboratorio los medios de crear innumerables olores diferentes de los corporales, que refuerzan y refuerzan los mecanismos de excitación erótica en función de la personalidad de los individuos, su grado de refinamiento, su percepción del entorno, su sexo o su edad. En este sentido, los perfumes, al actuar sobre nuestra sensualidad, son los principales aliados del olor corporal para estimular el deseo sexual. Por ello el olor de una pareja está casi siempre asociado al perfume que usa, y el reconocimiento de éste, evoca su recuerdo y el placer de su contacto físico.

De acuerdo a lo expuesto anteriormente, los componentes del perfume deben evocar y reforzar el propio olor corporal puesto que el acto de perfumarse no se limita simplemente a oler bien, sino que se busca ejercer, de acuerdo con la propia personalidad, un efecto agradable y excitante en los demás.

La seducción se asocia a la autenticidad, a diferenciar a alguien del resto e identificarlo con un ser único y especial para nosotros. En este sentido potenciar nuestro propio aroma podría ser el arma de atracción más potente, potenciar el olor natural de nuestra piel con un maravilloso perfume tiene un componente erótico que va más allá del aroma, entramos en el arte de la seducción.

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Olfato y cerebro: El mundo de los olores por raulespert

El olfato por raulespert

Todo este razonamiento se ve detectado en la propia comunicación y elementos publicitarios de algunas campañas de perfumes, donde hay acercamiento de cuerpos, olor de los mismos, atracción, seducción, status, poder, seguridad erótica ……, como por ejemplo:

sensualidadperfume

Los perfumes deben tener una función, comunicar. Por ello, ha de existir una sintonía entre lo que comunica el perfume y lo que comunica el frasco, packaging (estuche), slogan, naming, displays, spots ………. Todo ha de estar en perfecta armonía para llegar a nuestro público.

 

 

 

Montse García

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