Historia y evolución de la imagen y publicidad de los productos de belleza

3 Ene

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A partir de finales del siglo XIX se produce el uso generalizado de todo tipo de soportes publicitarios por las más importantes empresas de perfumería. Este uso se explica por el desarrollo de las artes gráficas y publicitarias y por el interés de los fabricantes en tener un diseño y una imagen que iden- tificase sus productos. En las últimas décadas del siglo se extiende la práctica de insertar anuncios publicitarios en la prensa y aparecen las primeras agencias de publicidad. Para Enric Satué, desde ese momento «la publicidad gozará de un creciente predicamento porque se percibe ya que la publicidad nace, crece y se desarrolla paralelamente a la aparición de las marcas». Los diarios y las revistas se convierten en el soporte convencional para los anuncios publicitarios creados por algunos de los mejores artistas e ilustradores gráficos. En el siglo XIX la publicidad se había caracterizado más por la presencia del texto que por las imágenes, era de reducido tamaño y convivía en una misma página con la publicidad de varios productos.

A partir de las primeras décadas del siglo XX la imagen empieza a cobrar importancia. Algunas empresas anuncian sus creaciones a toda página con una destacada presencia de la imagen frente a un papel más reducido del texto. Esto es lo que ocurre en los anuncios y revistas ilustradas, de gran difusión en aquella época, como La Esfera. Entre los años 1950 y 1960 los anuncios de productos de belleza realizados por medio del dibujo ilustrado conviven con los reali- zados a partir de fotografías. Es lo que puede verse en las revistas La moda en España, La Actualidad Española y Telva con anuncios de Polvos Tabú y Emir de Dana, Los jabones de Myrurgia y Colonia y Perfume Gong de Parera. La revista se convierte junto al cartel en el escaparate de exposición y difusión de los productos de belleza y perfumería que suelen utilizar las imágenes más seductoras. El cartel publicitario alcanza una gran difusión en la década de 1890 a 1900. Se celebran entonces numerosos concursos en los que participan los artistas más importantes y coincide con la época art nouveau. El cartel de Ramón Casals Vernís, con publicidad de un Procedimiento indio para el cabello, se enmarca dentro de este período de principios de siglo. La imagen contrasta poderosamente con otra realizada por Miquel Plana en el año 2000, cien años después. En la serigrafía titulada La ética una escena de baño sirve como pretexto para ofrecer la imagen de un producto de aseo, el Gel Sanex, que lleva pocos años en el mercado.

La colección de carteles y displays de la Biblioteca Nacional de España con publicidad de productos de belleza, salvo algunos ejemplos de finales del siglo XIX, pertenece principalmente a las décadas de los años 1950 a 1970. Tienen un gran interés desde el punto de vista publicitario porque proporcionan información sobre los artículos que se consumían en ese período en el que las agencias publicitarias realizaban unas campañas más agresivas. Entonces, ya se entiende que los carteles deben servir para vender productos y que, por lo tanto, tienen que impresionar a los receptores de los mensajes. Por otra parte, los displays son elementos de exposición en los lu- gares de venta para colocar sobre el mostrador o en los escaparates. Se trata de materiales impresos, montados sobre una base de cartón con publicidad de productos comerciales. Nivea, Agua Lavanda Puig, Clair Matin, Napoleón, Calber, Embrujo de Myrurgia o La Toja son algunos de ellos. Anteriormente, ya a finales del siglo XIX, la publicidad había encontrado otra alternativa en las diversas representaciones gráficas de los pequeños impresos comerciales. Tarjetas comerciales, almanaques de bolsillo, cromos, paipáis y tarjetas postales son algunos de los soportes elegidos por fabricantes de productos de consumo como alimentos, bebidas, ropa y calzado. Las principales casas de perfumería también utilizan esta modalidad de las artes gráficas y en la colección de «Ephemera» de la Biblioteca Nacional de España encontramos algunos ejemplos de firmas francesas y españolas. Pilar Vélez, al hablar de este tipo de impresos, señala que su objetivo «era hacer más goloso y más seductor el producto y alcanzar, por tanto, un volumen más alto de ventas. Esto se obtenía gracias, en parte, a sus vistosos colores aplicados desde el último cuarto de siglo mediante la técnica cromolitográfica».

Entre los impresos comerciales recogidos en el catálogo están las tarjetas comerciales de polvos de arroz Veloutine o de Ausonia, el almanaque de la Perfumería Inglesa o el prospecto de Amok de la casa Bourjois. También se puede establecer una comparación entre las tarjetas perfumadas de las primeras décadas del siglo XX, con perfumes como Bolero o Soir de Paris, y las impresas en la actualidad como Cacharel, Adolfo Domínguez o Loewe. La tarjeta perfumada eran una tira de papel especial o «mouillette» impregnada de un aroma y utilizada para dar a conocer una fragancia al público. Partituras ilustradas, carátulas de discos y compactos se convierten en un perfecto ejemplo de la relación que existe, desde finales del siglo XIX, entre música y publicidad.

Qué diferencia con lo que ocurre hoy día tanto en imágenes, mensajes y soportes. Utilizamos tantos soportes en medios offline o más tradicionales y online …… ¡Hay que hacer un Plan de Comunicación para ello!.

Fuente parcial: El arte de la belleza

Montse García

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