Aplicaciones del Bótox

11 Ene

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Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AGEMED), la Toxina Botulínica (llamada Bótox) “es una neurotoxina que impide la liberación de acetilcolina en las uniones neuromusculares”, lo que significa que actúa bloqueando los impulsos nerviosos de los músculos donde se inyecta y estos dejan de contraerse, es decir, relaja la musculatura. Su uso cosmético nació a finales del siglo XX. El matrimonio canadiense Carruthers estaba probando la toxina botulínica en un paciente con estrabismo y observaron que no sólo mejoró este problema sino que además se redujeron sus arrugas. A partir de entonces, el Bótox se comenzó a utilizar en el mundo de la cosmética.

Una forma diluida de la Toxina Botulínica tipo A, se considera hoy en día que es uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados para eliminar las arrugas. La marca comercial más conocida de esta forma de toxina botulinica cosmética es Botox®, medicamento producido y registrado por la empresa Allergan, Inc. de Irvine, California, que obtuvo la aprobación oficial en EE.UU en abril de 2002, para uso estético. En la actualidad se comercializan en el mundo otras presentaciones comerciales de la toxina botulínica de tipo A para uso estético con indicaciones semejantes a las del Botox® pero se debe tener en cuenta que esta es una marca registrada que no puede usarse como nombre genérico y el paciente debe ser oportuna y claramente informado sobre el tipo y marca del medicamento o presentación de la toxina que le va a ser aplicado.

Desde que fue aprobado en España para eliminar arrugas (2004), el Bótox se ha convertido en la estrella de la Medicina Estética junto con el Ácido Hialurónico. Muchas de las personas desean quitarse unos años de encima, lucir un rostro joven y esto implica en una mayor demanda de las alternativas que prometen hacer realidad dicho objetivo. El riesgo de esta aspiración es que, a veces, si no se confirman algunos criterios de garantía importantes los resultados no serán los esperados: sólo un profesional titulado podrá aplicar este tipo de tratamientos y sólo lo hará con fármacos aprobados por la Agencia Española del Medicamento (AEM).

Es aconsejable desconfiar de los tratamientos estéticos baratos, ya que existe el riesgo de que se realicen con productos no autorizados, como por ejemplo, el “Bótox coreano“. Esta sustancia se adquiere a través de Internet y, además de que sus efectos reparadores duran menos, puede provocar efectos secundarios, como las alergias. A modo de ejemplo, en el 2004 la FDA inició una investigación cuando cuatro personas presentaron síntomas de botulismo después del uso de botulina con fines cosméticos, encontrando que habían sido víctimas de fraude pues les habían aplicado un producto sustituto del Botox® más barato y no autorizado para uso humano. En julio de 2008 el resultado fue de 31 arrestos, 29 individuos declarados convictos y cerca de 1000 víctimas no identificadas en todo EE.UU. Los culpables fueron sentenciados en algunos casos a penas de reclusión, confiscaciones y multas mayores de 300 mil dólares.

Asimismo, hay que ponerse en manos de profesionales médicos cualificados. Las distintas sociedades (SEME, SEMCC) y colegios médicos pueden facilitar datos de los centros y personal habilitado para esta práctica, internet, recomendaciones de médicos de confianza,….etc. Sólo un médico estético o un cirujano plástico conoce la dosis, la zona exacta y profundidad en la que debe efectuarse la inyección de la Toxina Botulínica (Bótox). Si no se realiza correctamente puede producirse la caída del párpado superior, asimetría de las cejas u otras complicaciones aún más graves. Su correcta aplicación puede también provocar algunos efectos adversos, durante los primeros días siguientes a la inyección y son transitorios, como la debilidad de los músculos inyectados, algo de dolor e incluso un pequeño hematoma, entre otros.

Toxina Botulínica (Bótox) para fines estéticos

En España desde el año 2004 se aprobó el uso de la Toxina Botulínica para fines estéticos. Los médicos siempre hacemos una exploración para identificar la causa de las arrugas y en función de esto, así será el tratamiento. Las arrugas pueden ser de tres tipos:

  • las causadas por el sol,
  • por el paso de los años y
  • por el movimiento del músculo (las conocidas arrugas de expresión).

Según los casos, será más apropiado realizar implantes, hacer liftings, utilizar el láser, rellenos (por ejemplo, Ácido Hialurónico) o aplicar la Toxina Botulínica (en las arrugas originadas por el movimiento del músculo, además de corregir las arrugas de expresión del tercio superior de la cara, se podría utilizar para realizar tratamientos tipo lifting, corregir los surcos de marioneta o los nasogenianos, para tratar las bandas plastismales del cuello….).

Una vez estudiada la problemática y analizado el historial clínico de la persona interesada, se procede al tratamiento. Cualquier persona sana, mayor de edad, que no tenga alergia conocida a la toxina, que no esté embarazada, que no tenga enfermedades neuromusculares o autoinmunes puede someterse a los tratamientos de Toxina Botulínica, siempre y cuando su caso lo requiera.

No aconsejable:

  • si estás embarazada o crees que podrías estarlo
  • durante la lactancia materna
  • si estás tomando antibióticos
  • si tienes problemas nerviosos o musculares

Aunque existe confusión generalizada sobre la Toxina Botulínica y el Ácido Hialurónico, lo cierto es que la primera gran diferencia entre ambos productos es que la Toxina Botulínica no es una sustancia de relleno. Se trata de una toxina que se inyecta en los músculos, no en las arrugas. Los mecanismos de acción son completamente diferentes: el Bótox relaja la acción de los músculos, con lo que simplemente suaviza aquellas arrugas causadas por la expresión, mientras que el Ácido Hialurónico rellena la arruga literalmente. No son tratamientos alternativos, pero sí complementarios en el caso de determinadas zonas faciales como por ejemplo son las arrugas del entrecejo.

El Bótox se aplica con agujas muy finas y esto produce un bloqueo en el músculo donde se inyecta. En unas 36-48 horas comienzan a notarse los resultados, pero hasta las dos semanas, aproximadamente, no se ve el efecto final. Al igual que ocurre con el Ácido Hialurónico, los efectos de la Toxina Botulínica no duran eternamente. Esta sustancia se descompone  en el organismo, por ello para mantener los resultados se requieren algunas sesiones de “recuerdo o mantenimiento”. Teniendo en cuenta que la duración media de sus efectos oscila entre los tres y los seis meses, para mantener los resultados, se aconsejan un par de sesiones al año, aunque es habitual que éstas se vayan distanciando y que la asociación de otros tratamientos estéticos potencien su duración y los buenos resultados.

El uso médico del Bótox

Sus aplicaciones van mucho más allá de eliminar las arrugas inherentes a la edad. Lleva más de 25 años utilizándose en diferentes especialidades. “Tiene aplicaciones médicas en Oftalmología (estrabismo), Neurología (distonías) y Dermatología (hiperhidrosis). Por ejemplo, se utiliza en casos de estrabismo en los niños y en la hiperhidrosis (exceso de sudoración severo)”, para controlar los espasmos musculares, las distonías (tortícolis espasmódica y los blefarospasmos, cierre involuntario de los párpados por espasmos de los músculos orbiculares), entre otros.

Montse García

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