Archivo | febrero, 2013

Dermocosmética para frenar el paso del tiempo en la piel

10 Feb

dermocosmetcosantienvejecimiento

La sociedad en la que vivimos se preocupa cada vez más por el aspecto físico, y los efectos de la edad en la piel son uno de los frentes contra los que hay que luchar. El envejecimiento cutáneo provoca que una persona se vea aún más mayor de lo que en realidad es. Para evitar ese efecto se han desarrollado diversos tratamientos dermocosméticos que reducen esos problemas en la piel y que están dando gran satisfacción a las personas que los solicitan.

El doctor Pablo Umbert, profesor y Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor y Director del Instituto Pablo Umbert de Dermatología en la Clínica Corachán de Barcelona, nos detalla en qué consisten estos tratamientos ideados para luchar contra los huellas que deja en nuestra piel el paso de los años.

El avance de la dermocosmética Los tratamientos dermocosméticos son uno de los grandes avances que el campo de la dermatología ha efectuado en los últimos 10 años. A diferencia de los tratamientos quirúrgicos, los tratamientos dermocosméticos presentan ventajas como su carácter ambulatorio, que permite que la persona tratada pueda incorporarse a su actividad diarias a las pocas horas de haberse sometido a la sesión correspondiente.

Tipos de envejecimiento cutáneo según su origen

Los signos incipientes del envejecimiento cutáneocorresponden a tres tipos: el cronológico, el hormonal y el que suma por la incidencia de factores externos agresivos. Cada uno de estos sistemas de envejecimiento tiene su clínica propia. En el caso del envejecimiento cronológico no cabe decir que es el propio del paso del tiempo. Evidentemente, no se tiene la misma piel a los 20 años que a los 50. Ésta se vuelve más frágil y se rompe con facilidad. En el caso del envejecimiento hormonal el deterioro de la piel es muy parecido al cronológico, aunque es más propio en las mujeres. Los rasgos cambian, aparece vello, cupedosis… Por último en referencia al envejecimiento producido por factores externos, como por ejemplo la exposición al sol, la piel se vuelve más gruesa y los surcos de las arrugas más marcados. En cualquier caso, el dermatólogo debe estar atento a estos cambios de la piel para saber cómo actuar y qué tratamiento recomendar.

Estrategias para luchar contra el envejecimiento

Las estrategias que se usan para hacer frente al envejecimiento cutáneo deben ser escogidas en función del caso concreto de cada persona. Las soluciones dermocosméticasson, sin duda, las más seguras a la vez que las más solicitadas por los pacientes. Como ya hemos comentado las fórmulas magistrales son personalizadas y las sustancias que se usan entran dentro de una gran variedad: rellenos con ácido hialurónico y el uso de la toxina botulínica son los más frecuentes. Otras soluciones que también gozan de adeptos son los microinjertos en pacientes con alopecia irreversible, y los tratamientos fotodinámicos, beneficiosos para lesiones precancerosas ya que su efecto se centra en las células que se han visto alteradas a causa de la enfermedad. En definitiva, lo que la dermocosmética hace es usar los principios activos para tratar diferentes patologías con la aplicación de formulaciones individualizadas para cada paciente.

La toxina botulínica

La toxina botulínica se utiliza, por lo general, como tratamiento complementario. Su acción relaja la fibra muscular de la cara que al estar en tensión produce la arruga, que acaba convirtiéndose en una marca permanente. Estos tratamientos de relleno duran unos 6 o 7 meses, por ello se deben ir repitiendo periódicamente. El aspecto más destacable de esta solución, a parte de los buenos resultados, es que la persona nota los cambios en apenas 48 horas. Como contrapunto decir que las moléculas que se usan con este sistema tienen un precio algo elevado que no todos los bolsillos se pueden permitir. Consideraciones a tener en cuenta Lo cierto es que en algunos casos el uso de estas formulaciones puede presentar una intolerancia o reacción alérgica. Por ello incidimos en la importancia de personalizar los tratamientos y convertir en estrecha la relación dermatólogo-paciente. En este aspecto los profesionales como el doctor Umbert suelen ser prudentes, y recomiendan los tratamientos con los mínimos efectos secundarios. Siempre es mejor prevenir las complicaciones y, sobre todo, advertir al paciente de los riesgos que puede correr.

Por último mencionar la existencia e tratamientos orales para el envejecimiento cutáneo, que no necesitan cirugía ni se basan en estiramientos de piel.

Fuente: vivirmejor

Montse García

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¿Por qué este anuncio de H&M fue censurado?

9 Feb

La marca sueca de ropa H&M lanzó en mayo del año pasado una campaña con la modelo brasileña Isabeli Fontana. Dicha campaña fue denunciada por Reklamombudsmannen, lo que es la versión sueca de las autoridades sobre publicidad. Uno de los denunciantes principales en este caso fue la Sociedad Sueca contra el Cáncer, quien manifestó que el oscuro tono de piel de Fontana promueve “un ideal de belleza que pone en peligro la vida”. En otras palabras, está demasiado bronceada.

Las autoridades incluso dejaron un poco de lado las quejas habituales sobre la insinuación visual para centrarse en el tono de piel de la modelo, dictando que el anuncio fue “diseñado sin el debido sentido de la responsabilidad social y profesional”, ya que la exposición excesiva al sol es un riesgo de cáncer.

Ante esto, H&M jugó seguro y se disculpó: “Sentimos mucho si alguien se sentido ofendido por nuestra última campaña con trajes de baño”ha dicho la marca en un comunicado. “No ha sido nuestra intención mostrar un ideal específico o alentar una conducta perjudicial”.

En ABC.es apareció la noticia de la disculpa.

La firma de moda se ha disculpado por su campaña de verano con una modelo con un tono de piel juzgado como extremadamente moreno, por la asociación sueca contra el cáncer.

anunciohmAlgunas fotos de la campaña de verano de H&M que levantó la polémica del moreno dañino.

La asociación sueca contra el cáncer hizo saltar la alarma mediática a las pocas horas de ver la nueva campaña de baño del gigante de moda sueco H&M, en la cual figura una modelo con un tono de piel «moreno carbón».

La «top» brasileña Isabeli Fontana luce piezas de la nueva colección de baño de la firma «low cost» y lleva un color de piel muy oscuro, posiblemente conseguido con maquillaje corporal, a la vez que con Photoshop. La cuestión, no es si la modelo tomó el sol o no para ponerse a tono para las fotos. El problema, según las asociaciones que luchan por concienciar sobre los efectos dañinos del sol, es que estas fotos pueden fomentar el deseo por parte de las demás mujeres a estar igual de morenas.

Las firmas de moda, las estilistas, los creativos de campañas y las modelos son los que dictan las tendencias. Las asociaciones contra el cáncer de melanoma luchan cada día por transmitir que el tomar el sol es algo obsoleto y que prima el llevar el color de piel natural, por muy pálido que este sea.

La firma ha declarado en un comunicado oficial: «Lo sentimos si hemos herido a alguien con nuestra última campaña de verano. No era nuestra intención el enseñar un ideal específico de belleza o el animar a nadie a hacer algo peligroso. Nuestra intención era lucir nuestra nueva colección de baño».

Sin duda, las firmas de moda americanas son de las que mejor cumplen con la estética «pantalla» total, y si no, no hay más que ver la última campaña de verano de Banana Republic con la modelo Coco Rocha con su piel blanca leche.

Ya es la segunda vez en lo que va de año que el melanoma llega a los titulares, vinculado con el mundo de la moda. Hace unos meses las agencias de modelos londinenses les prohibieron a sus «tops» el darse rayos UVA, en un intento de concienciar al público de las posibles causas del cáncer de piel.

Montse García

Tanorexia, obsesión por estar moreno

9 Feb

Hay personas incapaces de vivir sin baños de sol o rayos UVA. Son personas tanoréxicas, cuya necesidad de mantener un bronceado perfecto pone en peligro su salud física y mental.

tanorexia

A pesar de toda la información disponible advirtiendo de los riesgos, un elevadísimo porcentaje de los españoles reconoce que toma el sol entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde, la franja horaria de mayor insolación. Otros países nos ganan en imprudencia, por ejemplo Alemania, cuyos habitantes son los que más se exponen en la franja horaria mencionada o Gran Bretaña, que cuenta con millones de personas que visitan frecuentemente los salones de rayos UVA.

Y es que, aunque cada vez son más los que toman el sol con precaución, los expertos alertan de que en los últimos años ha habido un aumento alarmante del número de personas obsesionadas por mostrar un bronceado exuberante. Su fijación por los baños de sol puede incluso llegar a ser enfermiza y motivo de trastorno psicológico. Es lo que se conoce como tanorexia, un tipo de dismorfobia –falta de aceptación crónica de la imagen corporal o facial– que afecta sobre todo a mujeres de entre 17 y 35 años. Estas, a pesar de estar morenas, siempre se ven pálidas y muestran una necesidad obsesiva por lograr un tono de piel más oscuro.

El término tanorexia fue acuñado por dermatólogos estadounidenses para describir a un grupo de pacientes que acudían a sus clínicas con lesiones cutáneas causadas por los rayos ultravioleta y que, a pesar de ello, continuaban con las exposiciones. Se trata de una preocupación exagerada e irracional por tener la piel bronceada hasta límites antiestéticos e incluso peligrosos. El hecho de no lograr un tono suficientemente oscuro genera en los tanoréxicos angustia y sentimientos de culpa. Nunca están conformes con su color de piel y muestran ansiedad ante la idea de perder una sesión de bronceado. Si un día está nublado, van a tomar rayos UVA”, explica Aurora Guerra, Jefa de la sección del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y autora del libro Dermatología Psiquiátrica, de la mente a la piel.

Del mismo modo que los anoréxicos nunca se ven lo suficientemente delgados, los tanoréxicos se perciben pálidos aunque no lo estén. Por eso combinan durante todo el año los baños de sol en la playa o la piscina con las sesiones de UVA en solarios. Juan José Tamayo, especialista de Activa Psicología, explica que “se trata de un trastorno psicológico, no de una enfermedad médica, aunque suele estar acompañada de lesiones cutáneas y otras dolencias dermatológicas. Además, con frecuencia la tanorexia se asocia con el trastorno depresivo mayor, la fobia social, el trastorno obsesivo-compulsivo o, en casos más severos, el trastorno delirante de tipo somático. En este último, el afectado muestra la convicción absoluta e incorregible de que tiene una tonalidad de piel muchísimo más clara de lo que es en realidad”.

Para algunos tanoréxicos, dejar de recibir su dosis de radiación puede producir síntomas similares a los de la abstinencia de las drogas, según datos de un estudio publicado en 2006 por investigadores del Centro Médico Bautista de la Universidad Wake Forest (EE UU). La razón está clara: los rayos UVA de los solarios desencadenan la producción de endorfinas, unas sustancias químicas cerebrales que producen sensación de euforia y alivian el dolor. “Anteriormente habíamos probado que la luz ultravioleta afecta al estado de ánimo. Ahora hemos demostrado que algunos de los que se broncean demasiado experimentan síndrome de abstinencia cuando las sustancias químicas de bienestar quedan bloqueadas”, aseguró el líder del estudio, Mandeep Kaur, en un artículo publicado en el Journal of the American Academy of Dermatology.

Aunque la tanorexia afecta a los dos sexos y pese a que no se ha descrito un perfil psicológico característico, “la razón del predominio en mujeres jóvenes probablemente se encuentre en factores socioculturales relacionados con el modelo de belleza imperante en occidente desde finales del siglo XX. El canon imperante enfatiza el valor de la delgadez y las tallas pequeñas, la proporción y simetría corporales, y el bronceado de la piel, y los identifica con la salud física y el éxito social. Aunque en un primer momento las mujeres fueron las principales destinatarias de este prototipo de belleza, en los últimos años se ha extendido también a los varones”, explica Tamayo. De ahí que cada vez se cuenten más hombres interesados en torrarse al sol.

Los que sufren tanorexia no reconocen que sufren un trastorno, por lo que no visitan al dermatólogo o al psicólogo por este motivo. “Generalmente, acuden al primero por alteraciones en la piel causadas por la exposición al sol, como manchas, arrugas o cambios en el tamaño o forma de los lunares”, señala Guerra.

Además de causar un envejecimiento dérmico prematuro, el bronceado sin control tiene efectos acumulativos y consecuencias fatales. En los últimos veinte años, la cantidad de melanomas en España se ha multiplicado por diez y, según un estudio de la Academia Española de Dermatología y Venereología, seis de cada diez españoles no saben cuál es su fototipo –la capacidad de la piel para absorber la luz solar–. Por tanto, no usan una protección adecuada, uno de los factores de riesgo fundamentales para la aparición de melanomas. “A edades tempranas hay poca incidencia de cáncer cutáneo. Este aparece sobre todo a partir de los 50 años”, advierte Guerra. Para evitar un aumento del cáncer de piel en los Estados Unidos, la American Medical Association ha recomendado la prohibición del uso de las lámpara de rayos UVA. En España, la Sociedad Española de Dermatología también aconseja evitar su empleo, además de controlar la exposición al sol, no tomarlo entre las 12 y las 17 horas y utilizar un factor de protección adecuado para cada tipo de piel. Tampoco está de más acudir al menos una vez al año al dermatólogo, para que explore la piel y descarte la presencia de lesiones. No hay que olvidar que, cuando el cáncer cutáneo se detecta en las fases iniciales, la probabilidad de curación ronda el 90%.

Y hay que tener presente que el sol, tomado con moderación, tiene efectos positivos en nuestro organismo. Entre ellos destaca la producción de serotonina, un neurotransmisor del sistema nervioso que produce una sensación de bienestar y relajación. Además, estimula la producción de vitamina D, básica para mantener los huesos sanos; ayuda a dormir mejor y refuerza el sistema inmunológico. Pero a pesar de todas sus bondades, los expertos insisten en que en un país como España, donde hay muchas horas de luz, no hace falta exponerse de forma directa y continua para obtener estos beneficios. “Está demostrado que el sol mejora nuestro estado de ánimo y la evolución de algunas enfermedades dermatológicas, como la psoriasis, pero tomarlo cinco minutos a la semana en cualquier parte del cuerpo, como la cara, es suficiente para estimular la producción de vitamina D”, comenta Guerra.

Para no correr riesgos innecesarios siempre hay que aplicar una protección adecuada al fototipo de la piel y seguir ciertas pautas antes y después de la exposición. Conviene aplicar la crema solar antes de salir de casa, aunque utilicemos productos que ofrecen protección inmediata. También es recomendable aplicarla de nuevo cada vez que nos mojamos y nos secamos con la toalla. Para combatir la sequedad en la piel, después siempre hay que nutrirla generosamente. Es aconsejable el uso de una loción que nos asegure que la piel recupera su nivel normal de hidratación, para que no quede tirante y reseca. Las lociones para después del sol, con ingredientes como el aloe vera o el aceite de aguacate, calman y refrescan a la vez que hidratan intensamente. Esto asegura el bronceado durante más tiempo.

Cuando tomar el sol se convierte en una obsesión y, por tanto, afecta a la autoestima e interfiere en el funcionamiento social, laboral o personal, hay que acudir a un especialista y combinar la terapia psicológica con el tratamiento dermatológico. En algunos casos, también se recurre a los fármacos. “La intervención psicológica pasa por restringir los comportamientos de exposición a los rayos ultravioleta, corregir la distorsión en la percepción corporal y cuestionar la importancia del aspecto físico en la valoración personal. La frecuencia de las sesiones de terapia depende de las características y gravedad del problema, aunque suele ser semanal, y se puede reducir conforme el paciente mejora”, concluye Tamayo.

Montse García

Alergias solares

8 Feb

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Hay personas con piel sensible o muy sensible que deben extremar la protección a la hora de exponerse al sol. Esta precaución se hace extensiva a cualquier actividad al aire libre y no sólo para tomar el sol en la playa o en la piscina. Así hay personas con una extraordinaria hipersensibilidad e intolerancia al sol cuya primera manifestación es urticaria, enrojecimiento y picor en la piel.

Los dermatólogos clasifican las pieles expuestas al sol en seis tipos o fototipos, dependiendo de la facilidad de la piel para el bronceado o para la quemadura. Cuando una piel es más susceptible a quemarse que a broncearse, sería un fototipo bajo. Los fototipos altos, del cuatro o del cinco, serían personas que se queman menos y se broncean con más facilidad. Esto se corresponde con unas características fenotípicas, los fototipos bajos corresponderían a personas de pieles claras, ojos azules y pelo rubio, y los más altos tendrían la piel más morena y el pelo oscuro. Por lo tanto, los fototipos bajos serán siempre más sensibles.

Independientemente del fototipo, tenemos otro grupo de pieles en personas especialmente susceptibles a los daños provocado por el sol: los niños, que son los más sensibles a las radiaciones. Y también podríamos destacar por un lado a las personas que tienen numerosos lunares en su cuerpo, y por el otro a los ancianos, ya que su sistema protector está más mermado.

Una alergia solar no ocurre en todas las personas, aunque su frecuencia es alta, pero en determinados casos su aparición se caracteriza por la presencia de prurito, de un picor clásico, y posteriormente un enrojecimiento, o la aparición de ronchas y pequeñas manchitas rojas en la piel, que suelen aparecer entre los treinta minutos y unas pocas horas después de la exposición al sol. Hay otras alteraciones patológicas por exposición a la radiación del sol, las fototóxicas o fotoalergias, pero que ya entrarían en otro grupo de reacciones patológicas a la exposición solar.

La alergia solar ocurre en determinadas personas, pero la exposición a la radiación ultravioleta, la exposición al sol, tiene dos tipos de efectos: los efectos normales, que todos somos susceptibles de padecer, y los efectos patológicos, que ocurren a quienes sufren de esta alergia.

Centrándonos en los efectos normales, que pueden ocurrirle a cualquier persona, podemos dividirlos también en dos tipos: los inmediatos o a corto plazo, la quemadura, y los crónicos o a largo plazo, que darían paso a la aparición del cáncer de piel, la fotocarcinogénesis y un fotoenvejecimiento, todos ellos relacionados entre sí, ya que la presencia de quemaduras por la imposición de luz ultravioleta, va a determinar la aparición del cáncer cutáneo.

Anteriormente no se habían desarrollado protectores ni había estudios epidemiológicos que relacionasen la exposición solar con el cáncer de piel. Hoy en día se ha llegado a la conclusión que la presencia de quemaduras en la infancia y en la adolescencia son un factor de riesgo determinante en el desarrollo del cáncer de piel en la edad adulta. Hay que tener la mayor precaución en las exposiciones solares intensas y agudas en infancia y adolescencia, y más si van acompañadas de quemaduras, porque multiplican ese riesgo gravemente.

La fotoprotección hay que realizarla en todos los grupos de edad, especialmente en la infancia, pero vigilando ciertas excepciones, como el no aplicar protectores a niños menores de seis meses, por su nivel de absorción. La foto- educación, el hábito saludable ante el sol, se debería llevar a cabo ya desde esa infancia, no parando en la adolescencia, sino para toda la vida, puntualiza el Doctor Agustín Buendia, Profesor Titular de dermatología de la Universidad de Granada.

Hablando de fotoprotectores, la típica crema solar, lo ideal es que sea capaz de defender de las quemaduras, pero también de los efectos a largo plazo. Hay que escoger un filtro que ofrezca protección frente a los rayos ultravioleta del tipo D y del tipo A, que asegure una acción duradera sobre la piel, que sea resistente al agua y al sudor, que tenga una cosmética agradable y presente un índice de protección adecuado a la piel de cada individuo, aunque cuanto más alto, mejor.

Conviene hacer un inciso: no se debe olvidar que la finalidad de la crema fotoprotectora no es prolongar el tiempo de exposición, sino que es un ayudante más para reducir los daños que nos produce el sol. No hay que caer en el error de que si uno se pone la crema solar puede estar al sol más tiempo, sino que ese alguien debe de estar con crema para inhibir los daños todo el tiempo que esté expuesto a ese sol, para evitar al máximo las quemaduras.

Por un estudio realizado por investigadores especializados, se sabe que el cuarenta por ciento de los adolescentes que sufrieron quemaduras habían utilizado un fotoprotector. El problema no es que los protectores sean malos, es que la gente no sabe aplicárselos, se ponen pantallas solares en muy poca cantidad. Hay que aplicarlo media hora antes de exponerse al sol, repetir a los veinte minutos y reaplicar cada hora. La cantidad ideal son dos miligramos por centímetro cuadrado, lo que supone aproximadamente unos treinta gramos por aplicación. Hay que ser generosos con el fotoprotector, y no utilizar el mismo bote del año pasado, porque deben ser consumidos en pocas semanas.

En el embarazo se produce una situación especial, con un aumento de ciertos niveles hormonales, estrógenos, progesterona, y además unos cambios específicos en la piel de la mujer gestante. Estas hormonas estimulan y favorecen la pigmentación cutánea y entre las alteraciones de la piel de la mujer embarazada nos vamos a encontrar con cambios en los lunares en la forma y en un aumento de su número, pero también cambios en la pigmentación y la aparición del melasma, esas manchas extendidas por toda la cara, de color marrón más o menos claro, y un contorno relativamente irregular. Por ello hay que extremar la fotoprotección, que sea muy completa, con sustancias no fotosensibilizantes.

Fuente: vivirmejor

Montse García

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La protección solar va más allá de las cremas bronceadoras

7 Feb

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Durante todo el año debemos protegernos del sol. No sólo para prevenir del envejecimiento cutáneo sino también del cáncer de piel. Para ello, es necesario aplicarse cada día cremas fotoprotectoras. Pero hoy en día existen otras formas de proteger nuestra piel del sol y a la vez de conseguir un buen bronceado como extractos de plantas, cápsulas, ropa protectora o detergentes para la ropa.

El Sol acelera el Envejecimiento Cutáneo

Durante las vacaciones nuestra piel suele dehidratarse y observamos más manchas y escamas. Para que nuestra piel vuelva a recuperar su aspecto, debemos acudir al dermatólogo y sobre todo proteger siempre nuestras piel del sol. Aún así, la doctora Aurora Guerra, jefe de sección de dermatología del Hospital de Doce de Octubre de Madrid, explica que durante el verano observa muchos casos de deshidratación de la piel. Pero ya sea en verano o en invierno siempre debemos proteger la piel de la cara. Es decir, cada día deberíamos aplicarnos una fotoprotección en la cara.

Cremas Fotoprotectoras

Elegir el fotoprotector adecuado no es una tarea fácil ya que depende del país donde tomemos el sol, de nuestra piel y del tiempo de exposición. Una persona morena que tiende a coger color en verano requiere un factor 30 o 40. También es recomendable repetir la aplicación cada tres horas. El doctor Salvio Serrano, profesor de dermatología de la Universidad de Granada, afirma que “la fotoprotección debe ser racional”. El UVI cambia según estamos en la playa del Caribe o en Alicante. También depende del fototipo de piel y el tiempo de exposición al sol. Aún así, el mejor fotoprotector “es un gorro, la ropa y ponerse en la sombra”, añade el doctor.   Tampoco debemos escatimar en la cantidad de fotoprotector que nos pongamos y todavía menos en los niños y los ancianos que son los que corren más peligro. Protegerse del sol es básico porque es acumulable. No sólo se debe realizar al ir a la playa en verano sino también en invierno o si vamos a la montaña o si paseamos por nuestra ciudad. El doctor Vicens García Patos, jefe del servicio de dermatologí­a del Hospital Vall de Hebrón de Barcelona, recomienda el uso de filtros fí­sicos que hacen de pantalla encima de la piel. Tambíen hay que tener en cuenta que hay algunos medicamentos que pueden provocar una reacción ante la exposición al sol. Algunos son los diuréticos, tratamientos para el acnelos hongos o los anticonceptivos. El doctor Pau Umbert y Millet, jefe del servicio de dermatologí­a del Hospital Universitario Sagrado Corazón, afirma que cuando salimos de vacaciones nos enfrentamos a cambios bruscos que sufre nuestra piel. Entonces salen manchas blancas, eccemas, urticarias. Aún así, el problema dermatológico más frecuente es el enrojecimiento de la piel. Y las personas con más riesgo son las personas mayores y los niños. Según el doctor, debemos adoptar hábitos como aplicarnos el fotoprotector cuando nos depertemos por la mañana.

Rayos Uva

Mantener el bronceado durante el invierno mediante el uso de cabinas de rayos ultravioleta es peligroso, ya que también incrementa la posibilidad de padecer cáncer cutáneo, de acuerdo a lo que nos indica la Academia Española de Dermatologí­a y Venerología (AEDV), que quiere hacer hincapié en que la piel debe cuidarse adecuadamente también en invierno. En la actualidad, los dermatólogos y otros especialistas han conseguido concienciar a la mayor parte de la sociedad de la importancia de cuidar y proteger la piel del sol en verano. Ahora, la AEDV se encuentra con una nueva tarea: conseguir que la gente entienda que estos cuidados deben realizarse también en invierno y no permitir que la piel deje de ser importante en los meses de frí­o. Con respecto al problema del cáncer cutáneo la AEDV quiere destacar que éste no es sólo consecuencia de una exposición al sol en verano, sino que es resultado de una agresión continua de radiaciones. El vicepresidente de la AEDV, el profesor José Carlos Moreno explicó que “es cierto que la potencia solar es menor en invierno pero las personas siguen recibiendo pequeñas cantidades de radiación que, acumuladas día a día determinan una cifra total importante a la que hay que sumar las que se reciben en verano”. El presidente de la AEDV, el profesor Julián Conejo-Mir manifestó que “la exposición solar propia de los deportes de invierno supone, además del peligro intrínseco para la piel, un riesgo porque potencian los daños ocasionados durante el verano”. “Por lo tanto, es muy importante y necesario mantener una fotoprotección aunque no sea tan intensa como en verano.

Plantas que refuerzan la acción del fotoprotector

Una forma de reforzar la acción de las cremas solares para protegernos mejor de la agresión solar es a través de la ingesta de productos naturales que actúan desde el interior del organismo. El consumo de alimentos y plantas medicinales con propiedades antioxidantes como suplemento de la dieta ha demostrado su eficacia para retrasar el envejecimiento cutáneo los daños producidos por el sol y los rayos ultavioletas, según demuestran diversos estudios clínicos.

zanahoriasysolPropiedades de la zanahoria

Es el caso del betacaroteno, un pigmento presente en los alimentos de piel roja y naranja como las zanahorias, los melocotones o los albaricoques. Favorece la aparición del bronceado pues es precursor de la vitamina A, esencial para el cuidado de la piel ya que la prepara para su exposición al sol activando su proceso de pigmentación. Pero es que también protege la piel por su efecto antioxidante. Como explica Jesús del Pino, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de la Cruz Roja de Madrid, “destruyendo los radicales libres del oxígeno que resultan de la actividad oxidante de las radiaciones ultravioleta, por lo tanto se convierte en un arma efectiva frente al envejecimiento cutáneo y la degeneración producida por la exposición al sol” Por si esto fuera poco, los preparados a base de betacarotenos, además de su acción fotoprotectora, proporcionan una coloración similar al bronceado en las capas superiores de la piel, sin necesidad de exponerse al sol, provocado por su mecanismo de eliminación a través de los poros. Incluso, dice Del Pino, pueden ser determinantes para retrasar la aparición de tumores malignos de piel (melanoma) provocados por el exceso de radiación ultravioleta.

Ácidos grasos esenciales

Otras dos plantas que han demostrado tener excelentes propiedades en el cuidado frente al sol son la onagra y la borraja. O, mejor dicho, los aceites que se obtienen por presión en frío o de sus semillas. Son ricos en ácidos grasos esenciales (llamados aasí porque el organismo es incapaz de crearlos y debe tomarlos del exterior) de gran poder antioxidante. Estos aceites son importantes para el buen funcionamiento de nuestro organismo porque forman parte de las membranas celulares y son precursores de mediadores como las prostaglandinas. Dado que el organismo no es capaz de biosintetizarlos, deben ser administrados a través de la dieta o de preparados específicos, para evitar las alteraciones cutáneos que origina su carencias.

Protectores orales

Todos sabemos que debemos protegernos del sol con cremas fotorprotectoras. Pero también nos podemos proteger con cápsulas que además favorecen el bronceado. La doctora Elena de las Heras, dermatóloga del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, afirma que “la comercialización de estos productos es bastante reciente” y los dermatólogos ahora empiezan a recomendarlos. Aún así, estos tratamientos no excluyen el uso de las cremas fotoprotectoras. “Estas cápsulas de protección por ví­a oral se debe tomar unas dos horas antes de exponernos al sol, habitualmente en el desayuno”, añade la doctora

Ropa protectora

No debemos confiarnos y pensar que una camiseta o un vestido normal nos protegen completamente de los efectos más nocivos de las radiaciones UV (si queremos ropa con protección solar también está a nuestra disposición).

Cuando nos tumbamos bajo la sombrilla, nos protegemos sólo parcialmente, ya que el tejido no bloquea los rayos completamente. Por eso, es necesario que nos protejamos igualmente de las radiaciones solares. Lo mismo pasa con las prendas de ropa que utilizamos en verano: son más ligeras para evitar el calor de telas más tupidas, por lo que además de permitir que el aire penetre el tejido, también lo hacen los rayos del Sol.

Es muy interesante conocer las posibilidades que tenemos con prendas de ropa que nos protegen del Sol, sin permitir penetren en el tejido los rayos del sol. Por ejemplo, para algunas actividades al aire libre:

ropasolar

Es aconsejable complementarlos con otros métodos, como los fotoprotectores tópicos y orales para lograr una protección total, sobre todo en las zonas expuestas al sol. Es necesario que tengamos en cuenta que la piel tiene memoria y que, aunque pensemos que no estamos sufriendo ningún daño, nuestra piel puede estar acumulando los efectos negativos del sol.

Suavizante para la ropa

Investigadores españoles han desarrollado un nuevo concepto en fotoprotección avalado por los propios dermatólogo y que ahora ha llegado a las farmacias. Se trata de un suavizante que contribuye a que la ropa nos proteja del sol. El doctor Joan Ferrando, dermatólogo del Hospital Clínico de Barcelona, remarca que la ropa de verano es muy ligera y, por tanto, no protege casi del sol. Y es que la ropa que más protege son los tejanos y la ropa negra.

Fuente parcial: vivirmejor

Montse García