Moda,belleza y maquillaje en la Revolución Francesa

13 Mar

maquillajerevolucionfrancesa

La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema conocido como el Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799.

El análisis de la belleza y moda durante el siglo XVIII debe realizarse desde el punto de vista de dos etapas: una previa a la Revolución Francesa en donde el estilo dominante es el Rococó y, durante el cual, el predominio de Francia como centro de la moda continúa y una moda posterior a este hecho histórico, vinculada con el cambio ideológico que se operó en toda Europa.

Es durante este siglo cuando la figura del Couturier (costurera diseñadora), comienza a imponerse, y la confección de la ropa de las clases acomodadas quedará en manos de verdaderas creadoras, que ya no son costureras anónimas, si no que serán reconocidas por su estilos. La “couturier” más famosa del s. XVIII fue Rose Bertin, creadora de muchos de los vestidos de la reina Maria Antonieta.

Rose Bertin (Francia, 1747-1813) fue la primera figura diseñador estrella y a ella le debemos por un lado, la revolución que se produjo en la moda a partir del siglo XVIII y el papel social que desde entonces desempeña la misma y por otro lado, el que París sea considerada la capital de la moda ya que creó un imperio que dirigía desde su tienda situada en la rue Saint-Honoré y desde donde sus vestidos eran enviados a todas las partes del mundo.

rosebertinEstilista y sombrera de María Antonieta fue una pionera en vender clones de los vestidos de María Antonieta (todo lo que lucía la reina, era copiado y vendido más tarde en su tienda) y en ser la primera en considerar la creatividad un valor añadido de la moda. Rose Bertin sentó las bases de la Alta Costura, sostenía que la creatividad estaba por encima de la manufacturación de una prenda y como tal debía ser incluido en la factura de la prenda. Precios escandalosos, los cuales no bajó ni siquiera cuando se produjo la Revolución Francesa, ostentación, elegancia, excesos, derroche, todo valía cuando se trataba de moda.

En 1789 con la Revolución Francesa se produjo un profundo cambio en la estética de la moda y el material favorito pasó de la seda al sencillo algodón. Fue una revolución provocada por diversos factores: el fracaso de la economía nacional, el creciente conflicto entre la aristocracia y aquellos con prerrogativa real (que gozaban de ciertos privilegios reales), el descontento de una mayoría de ciudadanos frente a las clases más privilegiadas y una prolongada y severa escasez de alimentos.

Si bien durante la Revolución surgieron nuevos estilos de moda que se sucedían rápidamente, reflejando la cambiante situación política, el atuendo clásico, como el “traje a la francesa” se seguía utilizando como traje oficial de la corte. Las nuevas modas convivieron con las antiguas durante todo el período revolucionario. Los que todavía vestían ropas de seda extravagantes y de vivos colores eran considerados antirrevolucionarios. En lugar del calzón y las medias de seda que simbolizaban la nobleza, los revolucionarios franceses se pusieron pantalones largos llamados “sans-culottes”.

Sin embargo, a causa del caótico clima social que se vivía, aparecieron durante el periodo del Directorio tendencias absolutamente radicales o frívolas, como es el caso de los llamados “incroyables” en Francia. Los cuellos extremadamente altos caracterizaban su vestimenta, además de grandes solapas dobladas hacia atrás, chalecos chillones, corbatas anchas, calzones, cabello corto y bicornios en lugar de tricornios. El equivalente en femenino de los “incroyables” fueron las “merveilleuses”, que  lucían vestidos extremadamente finos y diáfanos, casi transparentes, sin corsé. Por tanto, en la mujer hubo una vuelta consciente hacia lo que se consideraba el estilo griego clásico: desaparecieron durante un par de décadas los corsés, los guardainfantes y las armaduras, que fueron sustituidos por tejidos ligeros de aspecto natural, cinturas altas, brazos desnudos y corpiños cortos. Los escotes se redondean, el talle sube hasta debajo del pecho y las faltas caen sin forma y arrastran una pequeña y elegante cola. La riquísima seda desaparece y toma su lugar el algodón y la muselina. Se alargan los chales y sobre todo vuelven los de cachemira. Por último, los bolsos se tornan pequeños y graciosos.

lasmerveilleuses

Por tanto, seda, encajes y brocados desaparecieron del atuendo masculino y, durante un tiempo, también del femenino. Con la Revolución Francesa los excesos estéticos desaparecieron. Se declaró el maquillaje públicamente descortés y vulgar; sólo lo usaban los actores y las prostitutas. Hasta la llegada de Napoleón al poder, y gracias a su esposa Josefina, los cuidados de belleza renacieron en Francia.

EmperatrizJosefina

Tras la Revolución Francesa surgieron los vestidos que hasta la fecha conocemos como corte imperio.

El estilo imperio se caracteriza básicamente por tener un corte bajo el busto que, al mismo tiempo, lo recoge y le da soporte. Deja suelta la cintura sin entallar la figura, dando como resultado una línea delicada y femenina.

corteimperio

Este corte se puso de moda en el siglo XIX y fue impulsado por el estilo de Josefina, quien gustaba de vestidos con talle muy alto, muy escotados, con mangas cortas arrugadas y recogidas, o largas y estrechas, de falda recta o en línea ‘A’,  en materiales ligeros y delicados, muy en boga durante la época napoleónica. Famosa, también, por sus caros vestidos, chales, sombreros y zapatos, adicional a las sedas, plumas, joyas, perfumes y variadas curiosidades que acostumbraba usar en eventos públicos.

Llegará después el Romanticismo y la languidez, las pelucas dan paso a bucles realizados en las peluquerías parisienses. El Romanticismo supuso un auténtico culto a la irracionalidad, al sueño, al sentimiento. La dualidad de los dos movimientos de esta primera mitad de siglo, el clasicismo y el romanticismo, se complementan.

romanticismo

La belleza de la mujer pasa por diferentes etapas, de una mujer que comienza a liberarse del corsé y el enmarañamiento hacia una mujer libre y sensual, emancipada, que muestra su cuerpo, que se insinúa, que es práctica, con adornos que son funcionales, mujeres que pasan de la figura de matronas a figuras femeninas estilizadas, bellas y jóvenes.

Montse García

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: