La cosmética “halal” en el mundo musulmán

28 Mar

cosmeticahalalLa cosmética “halal” gana terreno en el mundo musulmán

No beben alcohol ni, por supuesto, comen cerdo. Cubren su cabello y visten recatadamente, pero no por ello quieren renunciar a la coquetería, a las barras de labios, al maquillaje o a los pintauñas. Los productos cosméticos generalistas, sin embargo, no siempre responden a las estrictas normas de lo “halal”, lo permitido por la religión islámica, y contienen alcoholes o grasas animales, muchas de origen porcino. La cosmética “halal”, cada vez más en auge, resuelve este problema para las musulmanas practicantes que quieren presumir sin contradecir las normas del islam más conservador.

Aunque aún no está muy desarrollado, el mercado de la cosmética “halal”, que incluye productos de aseo y cuidado personal como champús o cremas hidratantes que sustituyen los componentes prohibidos por otros que no tienen ese estigma religioso, tiene un gran potencial de expansión, especialmente teniendo en cuenta que una de cada cinco personas del mundo profesa el islam. Pero a diferencia de los alimentos y bebidas que, sobre todo en los países de mayoría musulmana, especifican claramente en las etiquetas si respetan o no los preceptos religiosos (en países como Arabia Saudí directamente no se producen y ni siquiera se importan estos productos considerados “haram”, prohibidos por la religión islámica), en la cosmética pocas veces se menciona este asunto.

Sin embargo, según un estudio de la universidad de Malasia Perlis, a un 20% de los consumidores musulmanes les preocupa que su champú o su barra de labios contenga sustancias “haram”. Este mercado, dependiendo de la definición más o menos laxa de lo que se considera “halal” (desde la que sólo tiene en cuenta el contenido del producto hasta la que toma en consideración incluso estructura de la empresa que lo desarrolla) ronda entre los 5.000 y os 14.000 millones de dólares anuales.

Coquetería recatada

Cada vez son más las marcas que deciden lanzar líneas de maquillaje dirigido a este público conservador pero coqueto. No hay más que pasearse por el centro de cualquier capital del mundo árabe, por ejemplo, para darse cuenta de que el recato no está reñido con la feminidad en el sentido más estético de la palabra. Mangas largas pero ajustadas, colores perfectamente conjuntados, labios perfilados, sombras imposibles y, cómo no, uñas largas y pintadas.

Precisamente, la laca de uñas es uno de los grandes quebraderos de cabeza para las musulmanas más estrictas, que consideran que deben quitarse el pintauñas antes de rezar porque las manos no quedan lo suficientemente limpias durante las abluciones que deben realizarse antes de la oración. Una empresa polaca acaba de dar con la solución: una laca “que respira”, que permite que el vapor de agua atraviese la pintura, por lo que no es necesario eliminarla en el ritual de limpieza previo al rezo.

Muchas de las nuevas marcas de cosmética “halal” nacen, de hecho, en países occidentales como Estados Unidos o Reino Unido, donde la población musulmana es significativa y el marketing juega un papel muy importante.

Fuente: ABC.es

Montse García

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