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Dermocosmética para frenar el paso del tiempo en la piel

10 Feb

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La sociedad en la que vivimos se preocupa cada vez más por el aspecto físico, y los efectos de la edad en la piel son uno de los frentes contra los que hay que luchar. El envejecimiento cutáneo provoca que una persona se vea aún más mayor de lo que en realidad es. Para evitar ese efecto se han desarrollado diversos tratamientos dermocosméticos que reducen esos problemas en la piel y que están dando gran satisfacción a las personas que los solicitan.

El doctor Pablo Umbert, profesor y Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor y Director del Instituto Pablo Umbert de Dermatología en la Clínica Corachán de Barcelona, nos detalla en qué consisten estos tratamientos ideados para luchar contra los huellas que deja en nuestra piel el paso de los años.

El avance de la dermocosmética Los tratamientos dermocosméticos son uno de los grandes avances que el campo de la dermatología ha efectuado en los últimos 10 años. A diferencia de los tratamientos quirúrgicos, los tratamientos dermocosméticos presentan ventajas como su carácter ambulatorio, que permite que la persona tratada pueda incorporarse a su actividad diarias a las pocas horas de haberse sometido a la sesión correspondiente.

Tipos de envejecimiento cutáneo según su origen

Los signos incipientes del envejecimiento cutáneocorresponden a tres tipos: el cronológico, el hormonal y el que suma por la incidencia de factores externos agresivos. Cada uno de estos sistemas de envejecimiento tiene su clínica propia. En el caso del envejecimiento cronológico no cabe decir que es el propio del paso del tiempo. Evidentemente, no se tiene la misma piel a los 20 años que a los 50. Ésta se vuelve más frágil y se rompe con facilidad. En el caso del envejecimiento hormonal el deterioro de la piel es muy parecido al cronológico, aunque es más propio en las mujeres. Los rasgos cambian, aparece vello, cupedosis… Por último en referencia al envejecimiento producido por factores externos, como por ejemplo la exposición al sol, la piel se vuelve más gruesa y los surcos de las arrugas más marcados. En cualquier caso, el dermatólogo debe estar atento a estos cambios de la piel para saber cómo actuar y qué tratamiento recomendar.

Estrategias para luchar contra el envejecimiento

Las estrategias que se usan para hacer frente al envejecimiento cutáneo deben ser escogidas en función del caso concreto de cada persona. Las soluciones dermocosméticasson, sin duda, las más seguras a la vez que las más solicitadas por los pacientes. Como ya hemos comentado las fórmulas magistrales son personalizadas y las sustancias que se usan entran dentro de una gran variedad: rellenos con ácido hialurónico y el uso de la toxina botulínica son los más frecuentes. Otras soluciones que también gozan de adeptos son los microinjertos en pacientes con alopecia irreversible, y los tratamientos fotodinámicos, beneficiosos para lesiones precancerosas ya que su efecto se centra en las células que se han visto alteradas a causa de la enfermedad. En definitiva, lo que la dermocosmética hace es usar los principios activos para tratar diferentes patologías con la aplicación de formulaciones individualizadas para cada paciente.

La toxina botulínica

La toxina botulínica se utiliza, por lo general, como tratamiento complementario. Su acción relaja la fibra muscular de la cara que al estar en tensión produce la arruga, que acaba convirtiéndose en una marca permanente. Estos tratamientos de relleno duran unos 6 o 7 meses, por ello se deben ir repitiendo periódicamente. El aspecto más destacable de esta solución, a parte de los buenos resultados, es que la persona nota los cambios en apenas 48 horas. Como contrapunto decir que las moléculas que se usan con este sistema tienen un precio algo elevado que no todos los bolsillos se pueden permitir. Consideraciones a tener en cuenta Lo cierto es que en algunos casos el uso de estas formulaciones puede presentar una intolerancia o reacción alérgica. Por ello incidimos en la importancia de personalizar los tratamientos y convertir en estrecha la relación dermatólogo-paciente. En este aspecto los profesionales como el doctor Umbert suelen ser prudentes, y recomiendan los tratamientos con los mínimos efectos secundarios. Siempre es mejor prevenir las complicaciones y, sobre todo, advertir al paciente de los riesgos que puede correr.

Por último mencionar la existencia e tratamientos orales para el envejecimiento cutáneo, que no necesitan cirugía ni se basan en estiramientos de piel.

Fuente: vivirmejor

Montse García

Mercado negro de las sustancias de relleno

13 Ene

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Los rellenos faciales han sacado a muchas mujeres del quirófano y han popularizado los tratamientos antienvejecimiento. El resultado: la demanda de este tipo de arreglos, que quitan años en segundos y no dejan cicatrices, ha hecho que proliferen las ofertas y el personal no cualificado. «Hace poco se detectó en España una partida de un ácido hialurónico importado desde China que no había pasado los controles de seguridad», explica Daniel Arenas, especialista en cirugía plástica, estética y reparadora. En el mercado negro se puede encontrar, por ejemplo, silicona líquida, un ingrediente polémico (solo está permitido para las prótesis de gel de silicona).La democratización de la medicina estética ha inundado Internet. En el Reino Unido, por ejemplo, Groupon comercializa rellenos faciales por 150 libras (185 euros).

La legislación europea depende de la Agencia Europea del Medicamento y no es tan estricta como la estadounidense, a cargo de la Food and Drug Administration (FDA). Prueba de ello es que en Estados Unidos solo hay aprobados seis tipos de sustancias para fabricar estos rellenos antienvejecimiento, mientras que en Europa rondan los 50. Otra diferencia es que la FDA ha clasificado los rellenos como medicamentos, mientras que los europeos los catalogan como «productos sanitarios». La consecuencia: en algunos países, como en el Reino Unido, las enfermeras pueden inyectar estas sustancias. Periódicos como The Sunday Times ya han alertado sobre esta situación y pronostican que, si no se imponen barreras legales, el asunto podría desembocar en otra crisis sanitaria, similar a la acaecida la década pasada con las prótesis mamarias.

En España se necesita una licencia específica para infiltrar este tipo de relleno, y solo puede hacerlo un médico titulado. No obstante, hay gente no cualificada haciendo este trabajo. Sin ir más lejos, en algunas peluquerías no solo cortan el pelo, también ofrecen rellenar las arrugas.

La buena noticia: las sustancias de relleno son reabsorbibles; es decir, desaparecen al cabo de un tiempo. «Duran de seis a ocho meses. Restylane y Juvederm son las marcas más utilizadas y las de mayor calidad; las dos contienen ácido hialurónico, un elemento natural de la piel que ayuda a retener el agua», explicable Dr. Juan Sopena. Y añade: «Una estafa frecuente es ofrecer tratamientos de este tipo a mitad de precio. El truco consiste en diluir el preparado e inyectarlo, lo que no entraña peligro alguno, pero sus efectos duran mucho menos. Aconsejo a quien quiera ponerse rellenos faciales que lo haga en un centro cualificado y exija un certificado donde conste el tipo de sustancia que le van a inyectar. Los trabajos mal hechos pueden producir infecciones o granulomas, pequeños bultos en la piel».

Los rellenos permanentes, desterrados por la mayoría de los profesionales, todavía se utilizan en países de Sudamérica. Aquí van algunos: el Aquamid, un sustituto de la silicona, y el Gore-Tex, un politetrafluoruro de etileno. Sus efectos secundarios pueden ser para siempre, pero a cambio son más baratos porque no requieren retoques.

La ciencia avanza deprisa en el rentable campo de la estética y ya hay ácidos hialurónicos de última generación. El dermatólogo Juan Sopena se queda con Juvederm Voluma: «No solo rellena, también da volumen y tiene una mayor duración: hasta 18 meses. Yo siempre utilizo ácido hialurónico, porque es el más seguro y el único que ya dispone de un antídoto: hialuronidasa, todavía no aceptado en España pero sí en Portugal. Si el paciente tiene una reacción de alergia, lo que es bastante raro, se le inyecta este preparado, que diluye el ácido en solo 15 minutos».

Fuente: Smoda

Montse García

El rey del Bótox. ¿En que consiste su trabajo?

12 Ene

El Dr. Sebagh, es el artífice de los rellenos con los que Hollywood se ha cambiado la cara. Jean Louis Sebagh, conocido como Mr. Bótox, explica en Smoda el día a día en su trabajo e interesantes reflexiones. Este cirujano francés de 57 años lleva 20 ralentizando el paso del tiempo a golpe de inyecciones de Bótox.

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La medicina estética no existía hace 30 años, yo la inventé», afirma Jean Louis Sebagh, sentado en una camilla de su clínica parisina. Este francés de origen español, sonrisa pícara y ojos vivarachos ha revolucionado la belleza. Y ha divido a la sociedad entre los que adoran el Bótox y los que no. Cindy Crawford, Madonna o Elle MacPherson son algunos de los rostros que han pasado por sus manos. Hay otros, menos conocidos: aristócratas, amantes de magnates, princesas. Y otros todavía más anónimos. Sebagh trata a una media de 22 pacientes al día. Los lunes y martes, en su consulta parisina; los jueves y viernes, en Londres.

Algunos como Sophie (nombre falso) llevan cuatro años visitándolo. Sebagh estudia la cara de su cliente. Marca con rotulador varios puntos, prepara la jeringuilla e inyecta Ácido hialurónico. Tarda cinco minutos. Luego le toca el turno al Bótox. Otros cinco minutos. «Las sustancias llevan anestesia. Hace unos años, no», precisa. Sophie aguanta como puede; se sujeta a la camilla y mantiene la respiración. Es rubia y ronda los 50. Los pinchazos dejan unas marcas violáceas en su piel, desaparecerán en unas horas. Ácido hialurónico para moldear el rostro, Bótox para relajar sus músculos, vitaminas para reavivar la piel y sangre propia para acelerar el proceso de cicatrización. El futuro de la belleza ya está aquí. La primera piedra la puso en 1983 el colágeno, una sustancia nacida en EE UU. La segunda, la grasa, que ya casi no se usa en el rostro. Y la última ya en 1999, el Ácido hialurónico. Es la revolución de las sustancias de relleno. «Pero el verdadero progreso llega cuando los laboratorios y yo transformamos el Ácido hialurónico en algo viscoso». El hallazgo permite inyectarlo bajo la dermis y no en la superficie. «Entonces dejamos de hablar de arrugas para hacerlo de volumen». El otro protagonista es el Bótox, con sus 20 años de uso.  «Se celebra el 10º aniversario de su aprobación [EE UU admitió la toxina botulínica en 2002; España, en 2004], pero los médicos lo usamos desde 1992. Si llegamos a esperar a que la permitieran, habríamos muerto de aburrimiento».

Algunos casos son complicados. Una morena de pelo corto y ojos azules con mono y bailarinas entra en la habitación. Tiene 35 años y es británica. Tiene pinta de exmodelo. Es su segunda vez. «Los perfiles angulosos como el suyo son complicados», explica Sebagh. La morena odia las agujas. Tararea para olvidar el dolor; no lo logra y se le saltan las lágrimas. Cuando todo ha terminado, Sebagh masajea el producto en el interior de sus pómulos. Lo asienta. «Parece sistemático pero este trabajo tiene un componente artístico». Vaya si lo tiene. La mayoría de sus pacientes conserva la expresión. No todos los rostros plásticos pueden decir lo mismo. La automatización tiene ventajas: el tratamiento dura un suspiro, se sufre menos y a Sebagh le permite sumar 4.000 visitas anuales. Pero también desventajas; incita al intrusismo. Todos quieren ser médico estético. «Cuando abandoné el bisturí tras 25 años, mis compañeros me trataron como a un loco. Pero hace 10, el bótox se democratizó. Hoy es un fenómeno mundial. Allí donde vas, te pinchan: Arabia Saudí, Azerbaiyán, Venezuela, Japón… La medicina estética está llena de incompetentes, de dentistas y enfermeras que inyectan, y la culpa es de los cirujanos. Perdieron el tren por falta de visión». Los liftings creaban clones; el relleno, también. Es el New New Face, el nuevo nuevo rostro. Así bautizó el escritor Jonathan Van Meter la uniformidad de las caras plásticas de Hollywood. Sus códigos: pómulos torpedo, frente inmaculada, mentón angular y piel lozana. El nuevo look arrasa. Y borra facciones en rostros cada vez más jóvenes. «Hacen falta dos para querer. El loco no es solo el médico, el paciente también es responsable de esa relación», sentencia. Y añade: «La anatomía de la expresión es un arte. Quien no tiene ese don, uniformiza».

Óscar (nombre ficticio) tiene 44 años. Es fiel a Sebagh desde hace 11. Su rostro parece de porcelana. Tiene arruguitas, pero son armoniosas. Casi no se nota que lleva bótox. Esta tarde quiere una buena ración. Sebagh se niega. Le pondrá lo justo. Ríen y charlan sobre sus continuos tiras y aflojas. Sebagh hace malabares con las microcánulas: las clava, les da vueltas, las inyecta donde quiere: en la frente, las patas de gallo, la nariz, los pómulos, el labio superior, el mentón, el cuello… «Para dedicarse a esto hay que ser humano». Y cirujano, al parecer: «He hecho maxilofaciales, rinoplastias… estas operaciones extremas me han curtido; me han dado manos de escultor». Dice que es capaz de ver bajo la piel.

La bombilla se le encendió en Los Ángeles: «Viajé a EE UU en los 80 porque me atraía el concepto caricaturesco de la estética. Me encontré con clones. Eran todas iguales. Allí encajaban, pero fuera…». ¿La solución? «Crear un canon global; la belleza fusión». Su búsqueda del santo grial tiene chicha. «La clave es mantenerse. Ralentizar el envejecimiento, no pararlo. Mi idea: ocupémonos de las treintañeras con técnicas no invasivas –léase pinchazos– y evitaremos el bisturí». Su filosofía ha operado un cambio silencioso en la sociedad. La transformación será más evidente en 50 años: nos dividiremos entre los que recurrieron al bótox y los que no. «Es una sustancia preventiva. Actúa sobre los músculos depresores y evita que la piel se descuelgue. No hay edad para empezar. Mis pacientes tienen entre 20 y 87 años». Él es su mejor obra: 57 años y mucha planta. Asegura que duele más pinchar al paciente. «Estas técnicas obran milagros en los hombres. Yo fruncía el ceño constantemente; parecía enfado. El bótox me relajó y hoy tengo cara de simpático». Es cierto. Las mujeres son mayoría: 85% frente al 15%. «Alcanzamos el 20% de hombres, pero con la crisis…». ¿Las vacas flacas se han traducido en menos clientes? «No. El número de mujeres ha subido. Muchas se divorcian a los 40. Y les toca rehacer su vida. La mujer no mira el reloj como el hombre. Debe mantenerse». Le cuentan casi todo. «He vivido su primer matrimonio, su segundo divorcio…». Pero no por qué se pinchan. Él no lo pregunta. «¿Y por qué iba a preguntar?. Me parece lógico que lo hagan. Todos –ricos y pobres– queremos ser jóvenes. Es un deseo universal. La belleza es riqueza. Sobre todo para la mujer. Permite escalar en la sociedad». Eso sí, no sale barato; una sesión de Bótox cuesta entre 400 y 500 euros. La de ácido hialurónico, entre 800 y 2.500 euros.

¿Nacionalidades en alza? «Los rusos y asiáticos. En Asia viven la locura del Bótox. Es como en EE UU con el bisturí hace 30 años. No lo necesitan, pero se ponen sin parar». Dicen que cuando se prueba, no hay vuelta atrás, porque la piel se estira al rellenarla y crea arrugas cuando las sustancias se reabsorben.

Montse García

Aplicaciones del Bótox

11 Ene

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Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AGEMED), la Toxina Botulínica (llamada Bótox) “es una neurotoxina que impide la liberación de acetilcolina en las uniones neuromusculares”, lo que significa que actúa bloqueando los impulsos nerviosos de los músculos donde se inyecta y estos dejan de contraerse, es decir, relaja la musculatura. Su uso cosmético nació a finales del siglo XX. El matrimonio canadiense Carruthers estaba probando la toxina botulínica en un paciente con estrabismo y observaron que no sólo mejoró este problema sino que además se redujeron sus arrugas. A partir de entonces, el Bótox se comenzó a utilizar en el mundo de la cosmética.

Una forma diluida de la Toxina Botulínica tipo A, se considera hoy en día que es uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados para eliminar las arrugas. La marca comercial más conocida de esta forma de toxina botulinica cosmética es Botox®, medicamento producido y registrado por la empresa Allergan, Inc. de Irvine, California, que obtuvo la aprobación oficial en EE.UU en abril de 2002, para uso estético. En la actualidad se comercializan en el mundo otras presentaciones comerciales de la toxina botulínica de tipo A para uso estético con indicaciones semejantes a las del Botox® pero se debe tener en cuenta que esta es una marca registrada que no puede usarse como nombre genérico y el paciente debe ser oportuna y claramente informado sobre el tipo y marca del medicamento o presentación de la toxina que le va a ser aplicado.

Desde que fue aprobado en España para eliminar arrugas (2004), el Bótox se ha convertido en la estrella de la Medicina Estética junto con el Ácido Hialurónico. Muchas de las personas desean quitarse unos años de encima, lucir un rostro joven y esto implica en una mayor demanda de las alternativas que prometen hacer realidad dicho objetivo. El riesgo de esta aspiración es que, a veces, si no se confirman algunos criterios de garantía importantes los resultados no serán los esperados: sólo un profesional titulado podrá aplicar este tipo de tratamientos y sólo lo hará con fármacos aprobados por la Agencia Española del Medicamento (AEM).

Es aconsejable desconfiar de los tratamientos estéticos baratos, ya que existe el riesgo de que se realicen con productos no autorizados, como por ejemplo, el “Bótox coreano“. Esta sustancia se adquiere a través de Internet y, además de que sus efectos reparadores duran menos, puede provocar efectos secundarios, como las alergias. A modo de ejemplo, en el 2004 la FDA inició una investigación cuando cuatro personas presentaron síntomas de botulismo después del uso de botulina con fines cosméticos, encontrando que habían sido víctimas de fraude pues les habían aplicado un producto sustituto del Botox® más barato y no autorizado para uso humano. En julio de 2008 el resultado fue de 31 arrestos, 29 individuos declarados convictos y cerca de 1000 víctimas no identificadas en todo EE.UU. Los culpables fueron sentenciados en algunos casos a penas de reclusión, confiscaciones y multas mayores de 300 mil dólares.

Asimismo, hay que ponerse en manos de profesionales médicos cualificados. Las distintas sociedades (SEME, SEMCC) y colegios médicos pueden facilitar datos de los centros y personal habilitado para esta práctica, internet, recomendaciones de médicos de confianza,….etc. Sólo un médico estético o un cirujano plástico conoce la dosis, la zona exacta y profundidad en la que debe efectuarse la inyección de la Toxina Botulínica (Bótox). Si no se realiza correctamente puede producirse la caída del párpado superior, asimetría de las cejas u otras complicaciones aún más graves. Su correcta aplicación puede también provocar algunos efectos adversos, durante los primeros días siguientes a la inyección y son transitorios, como la debilidad de los músculos inyectados, algo de dolor e incluso un pequeño hematoma, entre otros.

Toxina Botulínica (Bótox) para fines estéticos

En España desde el año 2004 se aprobó el uso de la Toxina Botulínica para fines estéticos. Los médicos siempre hacemos una exploración para identificar la causa de las arrugas y en función de esto, así será el tratamiento. Las arrugas pueden ser de tres tipos:

  • las causadas por el sol,
  • por el paso de los años y
  • por el movimiento del músculo (las conocidas arrugas de expresión).

Según los casos, será más apropiado realizar implantes, hacer liftings, utilizar el láser, rellenos (por ejemplo, Ácido Hialurónico) o aplicar la Toxina Botulínica (en las arrugas originadas por el movimiento del músculo, además de corregir las arrugas de expresión del tercio superior de la cara, se podría utilizar para realizar tratamientos tipo lifting, corregir los surcos de marioneta o los nasogenianos, para tratar las bandas plastismales del cuello….).

Una vez estudiada la problemática y analizado el historial clínico de la persona interesada, se procede al tratamiento. Cualquier persona sana, mayor de edad, que no tenga alergia conocida a la toxina, que no esté embarazada, que no tenga enfermedades neuromusculares o autoinmunes puede someterse a los tratamientos de Toxina Botulínica, siempre y cuando su caso lo requiera.

No aconsejable:

  • si estás embarazada o crees que podrías estarlo
  • durante la lactancia materna
  • si estás tomando antibióticos
  • si tienes problemas nerviosos o musculares

Aunque existe confusión generalizada sobre la Toxina Botulínica y el Ácido Hialurónico, lo cierto es que la primera gran diferencia entre ambos productos es que la Toxina Botulínica no es una sustancia de relleno. Se trata de una toxina que se inyecta en los músculos, no en las arrugas. Los mecanismos de acción son completamente diferentes: el Bótox relaja la acción de los músculos, con lo que simplemente suaviza aquellas arrugas causadas por la expresión, mientras que el Ácido Hialurónico rellena la arruga literalmente. No son tratamientos alternativos, pero sí complementarios en el caso de determinadas zonas faciales como por ejemplo son las arrugas del entrecejo.

El Bótox se aplica con agujas muy finas y esto produce un bloqueo en el músculo donde se inyecta. En unas 36-48 horas comienzan a notarse los resultados, pero hasta las dos semanas, aproximadamente, no se ve el efecto final. Al igual que ocurre con el Ácido Hialurónico, los efectos de la Toxina Botulínica no duran eternamente. Esta sustancia se descompone  en el organismo, por ello para mantener los resultados se requieren algunas sesiones de “recuerdo o mantenimiento”. Teniendo en cuenta que la duración media de sus efectos oscila entre los tres y los seis meses, para mantener los resultados, se aconsejan un par de sesiones al año, aunque es habitual que éstas se vayan distanciando y que la asociación de otros tratamientos estéticos potencien su duración y los buenos resultados.

El uso médico del Bótox

Sus aplicaciones van mucho más allá de eliminar las arrugas inherentes a la edad. Lleva más de 25 años utilizándose en diferentes especialidades. “Tiene aplicaciones médicas en Oftalmología (estrabismo), Neurología (distonías) y Dermatología (hiperhidrosis). Por ejemplo, se utiliza en casos de estrabismo en los niños y en la hiperhidrosis (exceso de sudoración severo)”, para controlar los espasmos musculares, las distonías (tortícolis espasmódica y los blefarospasmos, cierre involuntario de los párpados por espasmos de los músculos orbiculares), entre otros.

Montse García

¿La arruga es bella o rejuvenecer con Ácido Hialurónico?

10 Ene

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Uno de los tratamientos más solicitados para disimular las arrugas es el Ácido Hialurónico. También empleado para realizar aumentos de glúteos o pectorales.

Mientras algunas personas opinan que la “arruga es bella”, otras temen su aparición. Para estas últimas, existen distintas fórmulas que, en definitiva, rejuvenecen el aspecto. Entre ellas, la sustancias de relleno, especialmente el Ácido Hialurónico, cuyas aplicaciones, se van extendido a otras zonas del cuerpo, además de la cara.

Los rellenos de arrugas, en general, constituyen una de las mejores herramientas para el rejuvenecimiento de la piel y, concretamente, el Ácido Hialurónico se ha convertido en el punto de referencia entre los rellenos actuales. El Colágeno fue el primer relleno que comenzó a utilizarse para las arrugas y el aumento de los labios, pero a partir de 1996 se empezó a utilizar el Ácido Hialurónico, un polisacárido que también está presente de forma natural en nuestro organismo. Por su capacidad para captar y retener moléculas de agua, resulta básico para la hidratación de la piel. Aunque el Ácido Hialurónico es una sustancia presente en el organismo, con la edad nuestra producción natural de este ácido disminuye en cantidad y calidad, lo que se traduce en deshidratación y arrugas, dos cuestiones que pueden compensarse gracias al aporte externo de esta sustancia.

Existen varios tipos de rellenos que se clasifican en dos categorías: biodegradables y permanentes, es más seguro utilizar agentes biodegradables, ya que cualquier complicación que pudiera surgir se resolverá espontáneamente en la mayoría de los casos. Con el tiempo, el Ácido Hialurónico ha desbancado al Colágeno, porque permite diferentes concentraciones dependiendo del área y tipo de corrección a realizar, los resultados se mantienen durante más tiempo y el hecho de que sea sintético, no derivado de animales, es una gran ventaja, proporcionando una mayor seguridad dada la alta biocompatibilidad y completa biodegradación, por ello Ácido Hialurónico es una de las sustancias de relleno más seguras. Sin embargo, pese a ello, algunas complicaciones pueden aparecer tras su aplicación como por ejemplo hematomas, edemas, infecciones y posibles granulomas, que se reabsorben. A pesar de que los efectos adversos son infrecuentes, los especialistas coinciden en señalar que hay determinados casos en los que la aplicación del Ácido Hialurónico  está contraindicada: así, por ejemplo, no es recomendable en personas con complicaciones de cicatrización (tendencia queloidea) o enfermedades autoinmunes, entre otros casos.

Existen diferentes tipos de Ácido Hialurónico, por ejemplo de aplicación tópica o inyectables con diferentes grados de viscosidad (densidad o reticulación) según el área a tratar. El objetivo: corregir la falta de hidratación, crear volumen en el rostro maduro, rellenar arrugas y surcos y mejorar las facciones hundidas (como los pómulos, la mandíbula y los labios). También tiene indicación en la remodelación labial, del contorno facial y para el rejuvenecimiento general de la piel.

En función del área a tratar, el producto será más o menos denso (más o menos reticulado). Por ejemplo, para las arrugas muy superficiales, como las que aparecen a ambos lados de la sonrisa en personas relativamente jóvenes, se emplea un Ácido Hialurónico muy poco denso y se inyecta en la dermis superficial, pero para corregir la zona que separa la nariz del labio superior se emplea Ácido Hialurónico más denso y se inyecta en la dermis media. Para aumentar los pómulos se coloca todavía a mayor profundidad y se usa un Ácido Halurónico aún más denso, que tarda más tiempo en reabsorberse.

El Ácido Hialurónico no sólo se emplea en la cara, el cuello y el escote, aunque si se aplica en esas áreas de forma mayoritaria. También existe la posibilidad de aplicar un Ácido Hialurónico con una mayor densidad especialmente diseñado para rellenos corporales en cualquier parte del cuerpo cuya finalidad es obtener suaves remodelados de la silueta, realizar aumentos de glúteos, pectorales, gemelos e incluso para suaves correcciones del volumen mamario. Este tipo de intervenciones sólo las pueden realizar los cirujanos plásticos, ya que  requiere conocimientos avanzados en dichas técnicas y deben llevarse a cabo en un quirófano. Siempre con profesionales cualificados y en buenas manos, sin excesos.

Montse García