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Los envases de los cosméticos y droguería reducen su huella

22 Mar

Excelente artículo trabajado por Antonio Dobón, María Calero y Javier Monedero, de ITENE (Instituto tecnológico del embalaje, transporte y logística). Oficina Huella de Carbono.

El cambio climático es uno de los problemas ambientales que más preocupa a la sociedad1 y se produce por el aumento de la temperatura de la Tierra generado por los gases de efecto invernadero.

El sector de los cosméticos y la droguería, como cualquier otro tipo de industria, genera GEI en todos sus procesos. No sólo se emiten emisiones durante el proceso de fabricación sino que también se generan impactos durante el transporte y también en la gestión de los residuos que quedan una vez se han utilizado los productos.

Bajo el Protocolo de Kioto, España se ha marcado el objetivo de reducir entre el 2008 y el 2012 el 15% de sus emisiones respecto al año base (1990)2. Para ello, está previsto implementar una combinación de medidas de mitigación.

Así, España fue uno de los países que entre 2007 y 2008 contribuyó a reducir un 3.1% (-13.1 millones de toneladas de CO2) los GEI de la Unión Europea gracias a las mejoras de las industria manufacturera (excluido el hierro y el acero)3. Respecto al sector transporte éste fue el responsable del 13,1% de las emisiones totales de GEI en 2004 (IPPC, 2007). Por su lado, los residuos generaron el 2,8% de las emisiones totales del 2006 lo que supuso una cantidad de 12.133 kilotoneladas de CO2 equivalente emitidas a la atmósfera (MARM, 2007). No obstante, el aumento de GEI que ha presentado el sector de los residuos en nuestro país fue en 2006 del 74% respecto al año base (1990).

En los últimos años, la situación de crisis mundial y reducción de costes para mantener la competitividad en los sectores cosmético y de droguería han llevado a la búsqueda de nuevas estrategias para salir adelante. Parte de estas acciones se están encaminado hacia la producción de envases más sostenibles porque, por un lado la legislación a nivel europeo está incidiendo en este sentido, y por otro, existe la conciencia de que los productos verdes son beneficiosos para el planeta. De hecho, un 46% de los españoles aseguran que compra productos en un envase que pueda ser reciclado4. Además, el 56% de los consumidores pagaría más por productos que no dañen el medio ambiente5. Por tanto, se puede aprovechar esta tendencia para realizar lo que se conoce como marketing verde, incidiendo en las bondades ambientales de este tipo de producto.

Una de las acciones para cumplir con este cometido sería la obtención de alguna etiqueta ecológica que demuestre que el producto es amigo del medioambiente. Entre los requerimientos que a menudo se tienen que cumplir para obtener este distintivo destaca la reducción de la huella de carbono.

La huella de carbono es la cantidad total de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero (GEI) (por ejemplo metano, N2O, CFC, etc.) asociado a un producto, entendido como un bien o servicio, a lo largo de su cadena de suministro incluyendo su uso y su recuperación o vertido (EC, 2007).

Las estrategias más comunes para reducir la huella de carbono en el sector de los cosméticos y de la droguería, son:

1) Disminución de cantidad de material de envase

2) Mejoras en el proceso de producción del envase

3) Optimización de la logística y distribución

4) Uso de materiales reciclados

5)  Uso de bioplásticos y/o materiales biodegradables

6) Huella de carbono, envases para productos cosméticos y etiquetado ecológico

1. Disminución de la cantidad de material de envase

Entre las acciones más valoradas para la disminución de la huella de carbono de productos cosméticos y de droguería se observa la disminución del material de envase. La reducción de la cantidad de material de envase empleado para este tipo de productos surge como respuesta a las estrategias empresariales de disminución de costes así como a las exigencias legales derivadas de la legislación relativa a envases y residuos de envases. Entre estas exigencias se encuentra la gestión a través de los Sistemas Integrados de Gestión y la obligación, si se superan los umbrales especificados por la legislación, de presentar un Plan Empresarial de Prevención de Envases y Residuos de Envases (PEP).

Reducir la cantidad del material de envase implica disminuir su peso, lo que se traduce en un ahorro de combustible de los medios de transporte utilizados para la logística y distribución de los productos cosméticos. Imagínese que con la reducción de material un nuevo envase para producto cosmético pesa tan sólo cinco gramos menos como consecuencia de un cambio estructural en el diseño de los envases. Piense que los envases se transportan en un camión de grandes dimensiones en el que caben diez mil envases. Continúe haciendo cálculos de los cientos de trayectos anuales de ese camión. Con una simple multiplicación se llega a la conclusión de que la carga pesa cincuenta kilos menos por trayecto realizado, lo que produce una importante disminución de costes tanto económicos como medioambientales al tener en cuenta todos los viajes que va a realizar ese transporte en un único año. En definitiva se puede observar un ahorro en términos económicos tanto en combustible como en materia prima para el envase, así como la generación de menos emisiones derivadas de la fase de transporte. De hecho, se estima que la optimización de rutas puede conseguir reducir el impacto medioambiental un 14% por recorrido6.

2. Mejoras en el proceso de producción del envase

Más allá de la disminución de la cantidad de envase, las mejoras en el proceso de producción son otras opciones a tener en cuenta. Este tipo de opciones son aplicables sobre aquellos proveedores de envases cosméticos y de droguería. Acciones tan simples como son el aprovechamiento de los flujos de calor mediante recirculación de fluidos permiten aprovechar la temperatura elevada para calentar producto en operaciones de tratamiento térmico y perm iten mejorar la huella decarbono de los procesos a través del ahorro en el uso de combustible.

En otros casos, esta recirculación permite el aprovechamiento de producto no satisfactorio lo que redunda en el ahorro de materias primas y energía asociada al proceso de extracción. El objetivo de estas acciones es la de sustituir parcial o totalmente el consumo de energía proveniente del petróleo en los procesos de fabricación de productos.

La empresa Escada, mediante la modificación del proceso de obtención de los tapones de sus productos ha mejorado su impacto medioambiental7. Han modificado el proceso de chapeado de los tapones para utilizar menos productos químicos, evitar la liberación de metales pesados y no utilizar disolventes.

La empresa sueca SCA ha utilizado la herramienta de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) para reducir en 10 años (de 1998 a 2007) la emisión de gases de efecto invernadero de sus productos: un 16% en los pañales Libero, un 9% en Tena Lady Protege Slip, un 23% en Tena Pants y un 17% en sus compresas8. Entre aquellos gases se cuentan los que tienen una mayor importancia en el cálculo de la huella de carbono, como tales como el CO2, CO, CH4, etc. Con el uso del ACV se consigue identificar aquellas etapas del ciclo de vida del producto más contaminantes y que por lo tanto tienen un potencial mayor de reducción del impacto ambiental.

La multinacional Unilever a través del ACV de sus productos ha detectado las etapas más contaminantes y ha introducido soluciones en la reducción de sus impactos ambientales. Como consecuencia, en el año 2009 ha conseguido una reducción del 41% en la emisión de CO2 en comparación con los datos de 1995. En cuanto a sus envases, la empresa los ha adaptado a cada país siguiendo ideas económica y medioambientalmente interesantes9.

Mediante la realización de otro ACV sobre un tapón dosificador de la empresa Tuboplast Hispania por parte de ITENE con el apoyo de IHOBE, como parte de su ecodiseño se comprobó que reduciendo su peso un 30%, se conseguía un 22% de disminución en su impacto de cambio climático10.

La empresa Natura se ha fijado actuar a nivel de toda la cadena de valor, desde las materias primas hasta la disposición final de los envases, para reducir su huella de carbono en un 33% en cinco años. Contempla el desarrollo de planes de mitigación en los casos que no se pueda reducir, fomentado el apoyo a proyectos de reducción o captura de gas, priorizando la reforestación de árboles y las energías alternativas11.

3. Optimización de la logística y distribución

Otra posible acción para reducir la huella de carbono derivada de la logística y distribución para productos cosméticos consiste en la optimización de rutas para la distribución de producto. La optimización de las rutas de transporte de mercancías y productos terminados también es una buena manera de reducir el consumo de combustibles fósiles y ahorrar en costes. En este sentido, existen empresas y software que se dedican específicamente a este cometido.  Todas estas acciones derivadas de la mejora en la logística se traducen en el incremento en la competitividad de la empresa.

Fuera de nuestras fronteras, la empresa inglesa de cosmética Spiezia Organics apuesta por esta estrategia para reducir la huella de carbono, centrándose en la eficiencia energética en el transporte y producción, y el uso de material reciclado en sus envases. De manera que se ha asegurado que los materiales para producir todos sus envases provengan del Reino Unido, lo que junto al hecho de que sus éstos son 100% reciclables y obtenidos de bosques sostenibles permite reducir su impacto ambiental. Por otro lado, la mayoría de sus productos se venden en formatos pequeños de 50 o 100 ml debido a la mayor eficiencia energética del proceso de producción. De acuerdo a la política que sigue, la compañía exige a sus proveedores el uso de fuentes renovables, la orientación ecológicamente responsable, los métodos de distribución deben minimizar el impacto ambiental y ser neutrales en términos de huella de carbono12.

Otra acción para la reducción de la huella de carbono en el sector la experimentaron los consumidores británicos cuando en julio de 2007 vieron cómo directamente en la etiqueta de los champús de Botanics se indicaba la reducción de CO2 de sus envases13. El etiquetado en huella de carbono fue la culminación de una estrategia empresarial. En esta reducción, del 20%, tuvo especial importancia la optimización de la red logística de manera que los camiones recorren menos kilómetros y el embalaje se ha reducido también.

Respecto a los detergentes, se están llevando a cabo numerosas iniciativas en esta línea para reducir su huella de carbono. Por ejemplo, la empresa Procter & Gamble presentó varias innovaciones en su detergente Ariel Excel Gel que consisten en estar variar su formulación y permitir lavar la ropa a baja temperatura (hasta 15 ºC). Con ello indican que utilizan un 40-50% menos de agua para su producción y entre un 30 y un 40% menos de energía para la misma etapa de producción. Además, consiguen reducir la cantidad de envases entre un 14 y un 45% gracias al ecodiseño del producto. El producto Ace Delicat, de la misma empresa, ha sido rediseñado de manera que se ha logrado reducir el su peso y se ha mejorado la paletización, resultando de todo ello un ahorro del material de envase de 114.5 toneladas anuales y se han evitado 100 camiones también en un año. La filial turca de la compañía ha comprobado que sustituyendo el embalaje de cajas de cartón de sus productos en los transportes marítimos por bolsas de plástico reciclable, se ahorra hasta un 80% de material a la vez que se necesita un 20% menos de espacio. En Brasil, comunicaron la planta de producción de Manaus con el centro logístico de Sao Paulo (a 4.000 km de distancia) utilizando transporte fluvial por el río Amazonas en vez de usar camiones por carretera. El resultado fue que las emisiones de CO2 en este trayecto se redujeron un 60%14.

4. Uso de materiales reciclados

Todas las estrategias anteriores están siendo aprovechadas por las empresas en el sentido de mejorar su imagen y constituir una herramienta para el marketing verde. En este sentido, la sustitución de material reciclado por virgen también reduce la huella de carbono de los productos. El material reciclado se obtiene a partir de la trituración de botellas y tapones hasta la formación de pequeñas bolitas (granza) no contaminadas. Este material se puede introducir en las máquinas habituales de procesado de plástico según el proceso normal de formación del envase. La empresa The Body Shop emplea envases con un 30 % de material reciclado desde el año 2003, con lo que ha reducido su impacto ambiental y se ha estimado que ha ahorrado 4 millones de botellas de plástico virgen al año15.

Siguiendo esta línea, la estadounidense de cosméticos Mineralogie ha adoptado en parte una posición similar al utilizar envases completamente orgánicos y/o reciclables. Algunos de sus papeles de embalaje para transporte marítimo se obtienen a partir de papeles reciclados que provienen de bosques sostenibles, mientras que sus cajas son fabricadas a partir de biomasa obtenida de maíz o cacahuetes16.

En cuanto al sector limpieza también existen iniciativas para reducir su huella de carbono. La marca de productos de limpieza Aquo, de Kilrock Products, ha ideado una solución que permite incorporar un 30% de plástico reciclado al envase reutilizable y rellenarse de pulverizador de gatillo. La empresa ha estimado que este “producto de eco-limpieza inteligente” permite reducir los deshechos de producción y de embalaje en 20 veces, y que el envase reutilizable vacío más ligero reduce la huella de carbono acumulada durante el tránsito. La botella de PET de 750 ml con un 30% de material reciclado se estima que se puede reutilizar 20 veces17. Esta compañía buscaba un producto que resaltase su ecologismo incorporando material reciclado. Con la idea de mantener baja su huella de carbono, era importante que el embalaje se pudiera conseguir localmente en el país donde se encuentra su fábrica, Reino Unido.

5.Uso de bioplásticos y/o materiales biodegradables

Por otro lado, el uso de materiales biodegradables está adquiriendo cada vez un protagonismo mayor debido a la tendencia ecológica de nuestro tiempo y a la presión creciente por parte de las legislaciones nacionales y europeas, como por ejemplo el Plan Nacional Integral de Residuos. Utilizar materiales biodegradables puede significar reducir la huella de carbono debido a que los que se obtienen de fuentes naturales, en algunos casos a partir de madera y en otros a partir de maíz, patata, etc., previamente han formado parte de sumideros de carbono. Este hecho, junto a que experimentan un proceso de degradación natural espontánea, tiene una gran influencia en el cálculo de la huella de carbono y de la gestión de los residuos que generan.

6.Huella de carbono, envases para productos cosméticos y etiquetado ecológico

Por otro lado, reducir la huella de carbono es una manera efectiva de adelantarse a los  cambios legislativos en materia medioambiental, así como constituir el punto de partida para obtener la ecoetiqueta europea. Respecto a los criterios de obtención de esta etiqueta existen puntos de tipo ecológico que son aplicables al envase: relación de continente/contenido, etiquetado, contenido en aditivos de cadmio y mercurio…18 Esta distinción se puede obtener tanto en productos de cosmética como de droguería.

Ejemplo de experiencias empresariales en este sentido son el gel Sanex Zero%  certificado con la ecoetiqueta europea. Para conseguirla, en sus envases se han tenido en cuenta factores de tipo medioambiental, como el hecho de ser biodegradables, tener un mínimo impacto sobre el ecosistema acuático y minimizar sus residuos. Por ejemplo, para fabricar el recambio Eco-Pack se ha utilizado un 75 % menos de plástico en comparación con una botella de 500 ml.19 Todas estas acciones redundan en reducir su huella de carbono.

En nuestro país, la aplicación de la metodología de ecodiseño de la guía de IHOBE ha permitido conseguir importantes reducciones en la huella de carbono de los productos estudiados. Concretamente, en el envase para suavizante de Eroski se realizaron varias modificaciones como por ejemplo la sustitución del material del cuerpo del envase de HDPE por PET, la sustitución de la etiqueta de papel autoadhesivo por PP, el aumento del volumen por producto y sustituir el suavizante original por otro  más concentrado. Derivado de todo esto, su peso se redujo y se ahorran 15 toneladas de CO2 por cada 1.000 litros de suavizante transportado, permitiendo todo ello una clara reducción en su huella de carbono20.

Conclusiones

Los sectores de la cosmética y la droguería son grandes consumidores de materiales de envases. En este sentido son numerosas las estrategias para reducir su huella de carbono. En los casos empresariales expuestos anteriormente se han descrito varias estrategias como son el uso de envases renovables, biodegradables y obtenidos a partir de materiales reciclados. En otros casos se ha considerado la eliminación del envase superfluo junto con la minimización de sus componentes y en consecuencia la disminución de su peso total, directamente relacionado con el consumo de com­bustible. Además es interesante utilizar el número mínimo de materiales diferentes de envases o de manera idealizada conseguir que todos sus componentes estén fabricados con el mismo material para facilitar el fin de vida del producto y la gestión de los residuos generados, lo que puede redundar en la reducción de los impactos ambientales. En cuanto a las tendencias de futuro, se estima que las empresas apostarán por reducir la huella de carbono de sus productos ya que representa una serie de ventajas:

  • Se optimizarán los consumos de materias primas, energía y transporte.
  • Se producirá una disminución en el impacto ambiental y un ahorro de costes en los procesos de obtención.
  • Se identificarán los aspectos susceptibles de mejora.
  • Permitirá posicionarse a las empresas ante futuros cambios legislativos más restrictivos en materia medioambiental.
  • Constituirá el punto de partida para la obtención de la ecoetiqueta europea.
  • Mejorará la imagen y se utilizará como parte del marketing verde

En definitiva, lo que se ofrecerá será no sólo la marca como gancho comercial, lo que los clientes buscan es valor añadido en forma de productos respetuosos con el medioambiente y la reducción de su huella de carbono es una manera eficaz de conseguirlo.

AGRADECIMIENTOS

El contenido de artículo ha sido desarrollado gracias al proyecto PROEFIRES, cofinanciado por el IMPIVA y los Fondos FEDER.

REFERENCIAS

1. EC, 2009. Citizens’ summary. EU climate and energy package.
2. IPPC, 2008. Cambio climático 2007. Informe de síntesis. Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.
3. Annual European Union greenhouse gas inventory. 1990–2008 and inventory report 2010. Submission to the UNFCCC Secretariat. ISSN 1725-2237. No 6/2010.
4. Berdié, A. El eco-consumidor, un target en alza. TNS Wordlpanel. Tns news, verano 2008.
5. Estudio sobre conciencia y conducta medioambiental en España. Fundación BBVA. 2006
6.http://www.ison21.es/2009/10/07/como-reducir-emisiones-de-co2-y-ahorrar-combustible-en-una-empresa-de-transportes/
7. http://www.envapack.com/envases-cosmeticos-de-nuevo-diseno/
8. http://www.sca.com/Documents/en/Env_Reports/SCA-hr2008-ENG_FINAL.pdf
9. http://www.unilever.com/images/sd_UnileverSDReport170310_amended_tcm13-212972.pdf
10.http://www.ihobe.net/Eventos/ficha.aspx?IdMenu=74E0675A-2235-4892-AF39-E5BF7072BC20&Cod=196
11. http://www.visionsustentable.com.ar/2010/06/medir-el-impacto.php
12. http://www.spieziaorganics.com/our_vision.php
13. http://faircompanies.com/news/view/sabes-lo-que-comes/
14. http://www.pg.com/en_US/downloads/sustainability/reports/PG_2009 Sustainability_Overview.pdf
15. http://www.thebodyshop.es/GlobalEntry/acerca/filosofia_planeta.html
16. http://www.mineralogie.biz/pr-09-11-07.asp
17. http://www.envapack.com/resultados-practicos-una-y-otra-vez-con-nuevo-eco-envase/
18. http://ec.europa.eu/environment/ecolabel/ecolabelled_products/categories/pdf/application_form.pdf
19. http://www.sanex.es/Descubre/Zero/Pages/Zero.aspx?nav=environment
20.http://www.eroski.es/es/conoce-eroski/sala-prensa/notas-de-prensa/eroski-ejemplo-de-actividad-comercial-sostenible
 
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Fuente: Ventas de perfumería 05 DE ENERO DE 2011

Montse García

Marketing y Comunicación integral

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Envase sostenible para la industria cosmética

22 Mar

Los envases de vidrio suponen todavía una gran parte de los envases de productos cosméticos, al asociarse a conceptos como lujo o calidad en un producto, pero los materiales plásticos cada vez están más presentes en el envasado de productos cosméticos y de higiene debido a su reducido peso y a la seguridad en el uso.
En el sector de los envases plásticos, las tendencias actuales en materia de sostenibilidad son: ecodiseño, uso de materiales reciclados y uso de materiales biodegradables.

Ecodiseño
El ecodiseño pretende integrar los criterios ambientales en la etapa del diseño del envase. Esto resulta importante si se considera que el 80 por 100 de los impactos ambientales de un producto vienen definidos desde que se concibe la idea del producto o envase.
En general, el ecodiseño se asocia a la reducción de peso del envase o a la eliminación del envase excesivo de los productos. Pero el concepto de ecodiseño es mucho más amplio, ya que permite reducir los impactos ambientales en todo su ciclo de vida.
En materiales plásticos, las principales acciones desarrolladas desde el punto de vista del ecodiseño son: eliminación de aditivos contaminantes, supresión de materiales pesados, disminución de grosores de piezas, aumento de la reciclabilidad de los productos, empleo de materiales reciclados y biodegradables, uso de cargas y fibras naturales, uso de pinturas, tintas y adhesivos con menor contenido en disolventes.

Uso de materiales reciclados
Entre los materiales reciclados destacan los plásticos, en los que puede llevarse a cabo un reciclado químico, es decir obtener sustancias químicas a partir de los residuos de materiales plásticos, o reciclado mecánico, un proceso físico en el que el plástico se recupera con operaciones de presión y temperatura, para su posterior transformación.
Los plásticos reciclados obtenidos tras la recuperación pueden emplearse en la misma o en otras aplicaciones. En el sector de los productos cosméticos hay numerosos ejemplos de envases actuales fabricados con materiales reciclados, ya sea en todo o en parte.
Para celebrar el trigésimo aniversario del lanzamiento de su primer producto, Clove Pure Plant, Aveda de Estados Unidos lanzó en 2008 una edición limitada de su champú Vintage Clove con un envase fabricado con materiales reciclados: la botella de polietileno de alta densidad contenía el 96 por 100 de reciclado, y el tapón de polipropileno fabricado en su totalidad con material reciclado. El envase obtuvo un premio en la XXI edición de los premios DuPont de Innovaciones en Envase en 2009.
Otro fabricante de cosmética como Neil´s Yard Remedies del Reino Unido envasa todos los productos de su línea capilar en PET totalmente reciclado. Terralina de Estados Unidos ha lanzado sus últimos productos con un envase de polietileno de alta densidad totalmente reciclado.

Uso de materiales biodegradables
Entre los materiales biodegradables se encuentran los polímeros. Un polímero biodegradable es el que puede descomponerse totalmente por la acción de microorganismos para originar distintos productos inocuos para el medio ambiente. Según exista o no oxígeno en el medio donde se llevan a cabo las reacciones de biodegradación se obtienen diversos productos como agua, sales minerales o biomasa, además de dióxido de carbono si hay oxígeno o metano en medios con ausencia de oxígeno.
Para que un polímero se considere biodegradable la descomposición debe producirse en un tiempo corto, inferior a seis meses según lo establecido en la norma europea de compostabilidad de envases y embalajes (EN 1342:2000).
Las reacciones de biodegradación de estos materiales se producen cuando se encuentran en determinadas condiciones de temperatura, humedad y población de microorganismos en el medio, por lo que durante su vida útil mantienen sus propiedades como otros polímeros y al finalizar la vida útil de producto se producirá la biodegradación del envase si se gestiona de manera adecuada.
Existen polímeros capaces de biodegradarse en agua como los polímeros solubles empleados en el envasado de monodosis de detergentes; en el suelo como los filmes acolchados de agricultura empleados para proteger los cultivos durante la germinación; o en otros medios como el compost.
El compost es el preferido entre los existentes como destino final del residuo, ya que permite su valorización, lográndose un producto con valor añadido que puede emplearse como fertilizante.
Conviene señalar que la gestión de todo tipo de residuos, incluidos los de polímeros biodegradables, debe realizarse de forma controlada y en ningún caso este tipo de polímeros pretende fomentar el vertido incontrolado de los residuos con la excusa de que como va a biodegradarse lo tiro en cualquier parte.

Polímeros compostables
Además de ser biodegradable, para ser compostable un polímero debe cumplir una serie de requisitos como la ausencia de sustancias tóxicas y metales pesados en su composición, la capacidad de degradarse físicamente, considerada como la rotura en fragmentos de menor tamaño, y la producción de un compost final de calidad que no tenga efectos negativos sobre el crecimiento de las especies vegetales. Todos estos requisitos vienen fijados en la norma antes citada de compostabilidad.
En contra de la idea generalizada, los polímeros biodegradables no proceden sólo de recursos renovables sino también de derivados del petróleo. Ya hay polímeros biodegradables en el mercado, si bien su precio suele ser algo superior al de los polímeros convencionales, lo que limita su uso en algunas aplicaciones.

Uso en envases de cosmética
Los principales polímeros biodegradables empleados en la actualidad como envases de productos cosméticos son el almidón, los polihidroxialcanoatos, el ácido poliláctico (PLA) y algunos poliésteres derivados del petróleo.
El almidón es uno de los polímeros biodegradables de uso más extendido en productos comerciales. Puede obtenerse de varias fuentes vegetales: arroz, maíz, patata, trigo, guisante, etc. Su uso en el sector cosmético es aún bastante limitada, lejos de ser tan popular como en otras aplicaciones como las bolsas comerciales de un solo uso. Presenta un gran potencial futuro al ser un material que puede someterse a modificaciones químicas para ofrecer extensas propiedades.
Los polihidroxialcanoatos (PHAs) son polímeros sintetizados por bacterias a partir de la fermentación de azúcares. Al ser una síntesis de bajo rendimiento, el precio de esta materia prima es de los más altos dentro de los materiales biodegradables, alrededor de cuatro veces más elevado que los polímeros convencionales. La ventaja de estos polímeros es que pueden ser trabajados con numerosos procesos de transformación y presentan muy buenas propiedades mecánicas.
El ácido poliláctico, más conocido por sus siglas PLA, es otro de los polímeros biodegradables más extendidos en el mercado en la actualidad. Se sintetiza a partir del ácido láctico, un monómero presente en la naturaleza en numerosos organismos, aunque la principal fuente de obtención suele ser el maíz. Además, su coste es de los más bajos de todos los polímeros biodegradables, aproximadamente 1,5 veces el de un polímero convencional tipo poliolefina. Su principal limitación aparece en aplicaciones en las que sea necesario soportar temperaturas superiores a 50-55º C, ya que el material se reblandece y pierde sus propiedades. El aumento de la resistencia térmica de este material es una de las principales líneas de investigación actualmente.
El PLA puede encontrarse, dentro de los envases para productos cosméticos, en productos como la línea Plant Love de Cargo Cosmetics de Canadá, o en la línea Vegetal Plastics de Leoplast Group de Italia.
En poliésteres derivados del petróleo destacan materiales como Bioamax PTT de DuPont, con un 37 por 10 de origen renovable, ya que en su síntesis se emplea Bio-PDO (1,3-propanodiol) un monómero obtenido de fuentes renovables. Este material resulta especialmente adecuado en aplicaciones de envase cosmético, por sus propiedades de brillo, resistencia química, resistencia al rayado, etc.

Conclusión
Las tendencias actuales de los materiales biodegradables pasan principalmente por la mejora de sus propiedades, mediante la incorporación de aditivos también biodegradables, o la combinación de materiales y el aumento de la capacidad de producción. Este aumento supondría una reducción de su coste frente a los polímeros convencionales, una de las limitaciones que aún presentan estos materiales para su incorporación en algunas aplicaciones.

Fuente: IDE

Montse García

Marketing y Comunicación integral

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