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¿La nutricosmética es eficaz y segura?

28 Jul

Hace un par de años saltó una alarma, cuando diversos estudios confirmaron que el exceso de algunas vitaminas, como la A y D, podría incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer. ¿Cómo ha evolucionado el tema desde entonces?.

La definición a nivel europeo de nutricosmético es: «Productos alimenticios cuyo fin es complementar la dieta normal, fuentes concentradas de nutrientes (…) comercializados en forma de cápsulas, píldoras, polvos… que deben tomarse en pequeñas cantidades». Un nutricosmético no es un medicamento: el primero está enfocado a la belleza, el segundo, a una patología.

La normativa europea (Directiva 2002/46/CE) expone que las claves de obligado cumplimiento son: seguridad (que sea estable y la dosis justa), biodisponibilidad (apto para ser transportado a la dermis), inocuidad (sin riesgo de alergia), tecnología, sinergia (unión de ingredientes competentes) y eficacia (test in vitro).

Opino que los productos cosméticos tópicos y nutricosméticos se complementan y actúan de diferente forma. El cosmético, a nivel superficial de la epidermis, y el nutricosmético lo hace a a nivel interno, llevando los activos al torrente sanguíneo. La directiva que lo regula incluye como complementos alimenticios con fines estéticos autorizados las vitaminas A, D, E, K, PP, B , minerales (hierro, calcio…), antioxidantes, polifenoles y ácidos grasos esenciales.

En la última reglamentación europea se reduce los ingredientes permitidos auna lista de 17 con una dosis mínima recomendada, por lo que algunas marcas tendrán que reformular sus productos. Esto va a proporcionar mayor seguridad. Todos los envases llevarán un sello de control de la Unión Europea.

¿Pueden tener efectos secundarios?.  El exceso de vitaminas liposolubles (A,D,E,K) se acumulan en la grasa y pueden provocar efectos indeseables sobre el sistema cardiovascular. Las hidrosolubles, como la vitamina C, se eliminan más fácilmente a través de la orina, si se toman en exceso favorecen la formación de cálculos renales por depósito. Los betacarotenos en dosis altas provocan un tinte amarillento en la piel, y el exceso de hierro se deposita en el hígadodeteriorando su función (hemocromatosis). El exceso de vitamina D puede traducirse en una gran cantidad de calcio en sangre que puede depositarse y dañar otros tejidos. En cada nutricosmético debe aparecer la lista de principios activos que contiene, su dosis y la RDA ( raciones dietéticas recomendadas). Es preferible consultar siempre con profesionales antes de tomar nada.

¿Hay estudios que avalen su efectividad?. En Europa el estudio prospectivo EPIC aseguró que más de la mitad de la población no llega a cubrir los aportes diarios aconsejados de muchos micronutrientes, porcentaje que aumenta hasta un 80 por ciento en los mayores de 65 años. En el estudio Suvimax se comprobó que las dietas suplementadas con antioxidantes disminuyen el riesgo de cardiopatía isquémica, cáncer y mortalidad en general.

Detallo dos artículos en distintos medios que nos exponen varias opiniones sobre el tema.

1-Artículo El blog de la piel sana

NUTRICOSMÉTICOS, ¿ELIXIRES DE JUVENTUD?

Los nutricosméticos son alimentos con ingredientes funcionales, que prometen un rejuvenecimiento de la piel desde el interior. Extractos de bayas o frutas y de té verde, coenzima Q 10, resveratrol, polifenoles o ácido hialurónico vendidos en barritas o en bebidas constituyen uno de los segmentos más pujantes de la industria de la belleza y los cuidados de la piel. Pero su eficacia y su seguridad siguen poniéndose en duda.

No son garantía de buena salud ni de eterna juventud, pero el mercado los demanda a escala mundial. Y todo indica que les queda mucho camino por recorrer. Los nutricosméticos se sitúan en la intersección entre la nutrición y el cuidado personal –en la delgada línea que separa la ciencia médica de la industria estética–, y se presentan en forma de bebidas antiarrugas con antioxidantes y minerales o en barritas de chocolate antienvejecimiento. O, simplemente, en cápsulas con diversos tipos de suplementos, como ácidos grasos poliinsaturados (Omega 3, Omega 6), que combaten la desecación cutánea, o carotenoides (por ejemplo el betacaroteno de las zanahorias o el licopeno del tomate).
En el 2006, un artículo en el New York Times pronosticaba ya su proliferación a la vez que advertía a los lectores de que había que conservar un cierto grado de escepticismo respecto a su efecto. Y no sólo porque los milagros no existen, sino porque no había estudios científicos serios que confirmaran que funcionan, aunque tampoco se habían publicado textos que avanzaran lo contrario.

Así empezó todo

El padre del invento, el bioquímico sueco Ake Dahlgren, quien sacó al mercado el primer nutricosmético (de la marca Imedeen) a finales de los 80, aseguraba entonces que el principio de biodisponibilidad de la piel hace que si los nutrientes están disponibles, las células los absorben y así mejora el aspecto del órgano más grande del cuerpo. Su eslogan: “La piel bonita empieza en el interior”. Sin embargo, otras voces ya indicaban que se trata de puro marketing y que una dieta sana y una higiene adecuada son suficientes.
Aun así, como es lógico, la industria ha jugado y juega sus cartas. Con diferentes conceptos.
El primero de ellos, los cosmecéuticos. Fueron los primeros en la tendencia creciente de fusión de productos. Así se definen a los productos cosméticos aplicados de forma tópica (cremas, lociones, unguentos) con ingredientes de tipo farmacéutico, generalmente buscando un efecto antienvejecimiento. El término fue acuñado en 1980 por el doctor Albert Kligman, pero según la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos “a ojos de la ley, el término no tiene sentido”.
El segundo concepto, los nutracéuticos, también denominados “alimentos funcionales”. Este término fue acuñado en 1989 por el doctor Stephen DeFelice y designa todos aquellos alimentos que aportan algún plus para la salud aparte de su valor nutricional, como por ejemplo la uva roja, que contiene resveratrol, un tipo de fenol natural con acción antiinflamatoria y antioxidante.
Y finalmente, los nutricosméticos, que vienen a ser la evolución de los dos conceptos anteriores y la apuesta final del mercado. Se trata de alimentos formulados y vendidos específicamente con fines de belleza y de cuidados de la piel. Incluyen ingredientes nutracéuticos y pueden presentarse en forma de bebidas (Japón) o tabletas (Europa y Estados Unidos).
En realidad, a pesar de las diferentes denominaciones, siempre se trata de encontrar “la belleza desde el interior” –más “natural”, “orgánica”, “sin aditivos”–, una idea sin duda innovadora y que ha calado hondo en el público consumidor. De ahí la espectacular previsión de ventas que proyectan los estudios de mercado para los próximos años, tanto en Estados Unidos como en Europa. De hecho, si las tendencias se mantienen, este sector alcanzará en cinco años una facturación de 4.200 millones de dólares.

Ingredientes estrella

El mayor segmento de mercado se lo llevan los extractos de frutas y de té verde y la coenzima Q10 (molécula indispensable que ayuda a ‘fabricar energía’ para el cuerpo). Siguen en importancia los polifenoles, como el citado resveratrol, que activa unas proteínas llamadas sirtuinas relacionadas con el retraso del envejecimiento y la mejora de enfermedades metabólicas y cardiovasculares, tal como subraya David A. Sinclair, investigador de la Universidad de Harvard, quien defiende que funcionan y que mejoran la salud. Detrás, vienen el colágeno y las vitaminas A, C y E. Desde hace poco, además, se ha introducido otro activo en la carrera por ganarle la partida al tiempo: el ácido hialurónico, un polisacárido que se utiliza como material de relleno en medicina y odontología y que ahora también se consume por vía oral. Y, por supuesto, la industria ya desarrolla pastillas o cápsulas que contienen la mayor parte de los nutricosméticos citados y muchos otros, como si sumarlos todos multiplicara su efecto rejuvenecedor.

Efectos colaterales

Una vez más, no está claro que este efecto sea tan evidente. De hecho, empiezan a aparecer estudios que relacionan el exceso de suplementos con el cáncer. El Journal of the American Medical Association (JAMA) publicaba uno en el 2011 que relacionaba la toma diaria de suplementos de vitamina E con un aumento del 17% de las posibilidades de desarrollar cáncer de próstata.
No obstante, mientras las etiquetas de los nutricosméticos especifiquen que no sirven para “diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad” y se sigan vendiendo como productos inocuos, su uso seguirá creciendo. Cuesten lo que cuesten. La promesa de juventud no tiene precio.

2- Artículo de SModa:

¿ES EFICAZ LA NUTRICOSMÉTICA?

La oferta es amplia, pero también las dudas sobre si realmente estos elixires concentrados funcionan.

Hace casi 10 años Madonna reconoció ingerir cápsulas repletas de antioxidantes como truco para plantarle cara a la edad. A la cantante se sumaron multitud de celebridades, como si por ellas no pasaran los años ni el bisturí, sino simplemente los comprimidos vitamínicos. Comenzó entonces un afán por la nutricosmética que cautivó, sobre todo, a Estados Unidos. Hoy en día, más del 50% de los estadounidenses toman algún suplemento cosmético, frente al 48% de los europeos y el 28% de los españoles, según Innéov, la firma nacida de la Investigación de Nestlé y L’Oréal. Pero ¿qué es exactamente un nutricosmético? La definición del reglamento europeo se refiere a «productos alimenticios cuyo fin es complementar la dieta, consistentes en fuentes concentradas de nutrientes, comercializados en cápsulas o polvos y que deben tomarse en pequeñas cantidades».

En la lista de las sustancias autorizadas están las vitaminas A, D, E, K, grupo B, PP y C, minerales, ácidos grasos, antioxidantes, polifenoles y extractos de plantas. Un elenco destinado a desafiar al reloj biológico –combatir arrugas, frenar la flacidez, aumentar la densidad cutánea–, aportar energía a la piel, reforzar cabello y uñas y combatir la celulitis o la retención de líquidos. Los más vendidos en nuestro país son, por este orden: los complementos para adelgazar, los que combaten la caída del cabello, la fotoprotección oral y los antioxidantes. Mª Luz García Toro, de Comunicación de Arkopharma, explica la ventaja de estas cápsulas: «Consiguen una acción en toda la superficie de la piel, pero también en profundidad, algo a lo que la cosmética tópica, es decir, las cremas, no llegan».

En los últimos años los laboratorios que comercializan este tipo de preparados se han multiplicado. Phergal, uno de los pioneros, que ya en 1999 lanzó su producto en cápsulas E’lifexir Vientre Plano, hoy apuesta por Innovage Manchas UV-X; Forté Pharma presenta Turboslim Vientre Plano; Oenobiol, Solaire Tolérance para proteger del sol; Cinfa, Be+Solar; y Biotivia lanza Celle, producto que estará disponible en las tiendas Isolée.

La oferta es amplia, pero también las dudas sobre si realmente estos elixires concentrados funcionan. Supuestamente, si se lleva una alimentación equilibrada y una vida sana, dispondríamos de los nutrientes necesarios. Sin embargo, lo que ingerimos no es siempre suficiente. El doctor Manuel Jiménez Ucero, en su libro Los Secretos de la Nutricosmética (Ed. Planeta), revela que incluso en las dietas más equilibradas pueden existir carencias.

Pero ¿qué debe tener un buen nutricosmético?. Obviamente, cumplir los requisitos exigidos por la Unión Europea: seguridad, biodisponibilidad –que tenga una versión disponible para la piel–, pureza, tecnología, eficacia y sinergia –que actúe mejor en conjunto–. Son las autoridades sanitarias las que dictan las cantidades máximas de los principios activos que debe contener para que sea seguro y eficaz. Un filtro imprescindible, pues varios estudios hablan del riesgo del abuso de determinadas vitaminas.

Según apunta el doctor Jiménez Ucero, hay una nueva tendencia que procede de Estados Unidos y que ya se está instalando en España: la twincosmética. Consiste en la aplicación conjunta de un cosmético externo combinado con un complemento cosmecéutico para potenciar los efectos de ambos. Las beauty-tablets ya son parte de la cosmética del futuro.

Montse García