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DIEZ CONSEJOS PARA UN BRONCEADO SEGURO

13 Mar

1- Aplíquese el protector solar media hora antes de la exposición al sol. Para mantener la protección, repita con frecuencia la aplicación del producto.

2-  No tome el sol con restos de cosméticos perfumados o perfume en la piel, ya que pueden aparecer manchas cutáneas.

3- Expóngase progresivamente al sol y evite la exposición solar entre 12 h. y 16 h., las horas de mayor radiación solar.

4- No exponga a insolación directa a los niños menores de 3 años y en las horas de débil insolación protéjales con un fotoprotector de alta protección. A los niños, además, protéjalos con una camiseta seca y opaca (una camiseta mojada deja pasar los rayos UV). La piel conserva la memoria de todas las radiaciones recibidas durante la infancia, por ello cuanto mayor ha sido la dosis de radiación recibida, mayor es el riesgo de aparición de cánceres en la edad adulta.

5- No olvide que también puede quemarse realizando cualquier actividad al aire libre: bicicleta, paseando a pie o a caballo, practicando jardinería …..En todas estas ocasiones es aconsejable aplicarse un fotoprotector.

6- No se fíe de las circunstancias que comportan un riesgo suplementario o una falta seguridad como por ejemplo: altitud, nubosidad, viento o  superficies reflectoras (nieve, arena, hierba, agua).

7- Protéjase con gorra y gafas de sol con cristales homologados capaces de filtrar los rayos UVA y UVB.

8- Séquese bien después de cada baño. El “efecto lupa” de las gotas de agua favorece las quemaduras solares y disminuye la eficacia de los protectores solares (aún siendo éstos resistentes al agua).

9- Beba agua abundante y frecuentemente ya que el sol deshidrata nuestro organismo. Vigile sobre todo a las personas mayores, cuya sensación de sed está atenuada y a los niños, cuya necesidad de agua es importante y sus centros de termoregulación son todavía inmaduros.

10- Si advierte que una peca o lunar cambia de forma, tamaño o color consulte a su dermatólogo.

 

Elegir un buen fotoprotector es fundamental para evitar la aparición de manchas, el envejecimiento y los cánceres cutáneos. Las manchas son una concentración de melanina (pigmento natural) en la piel. Por factores hormonales son las mujeres las más propensas a esta alteración. En el 90% de los casos el sol es la principal causa.

El factor de protección adecuado depende del fototipo de la piel. El fototipo varía según el grado de pigmentación y la capacidad de la piel para hacer frente a las radiaciones solares.

Montse García

Marketing y Comunicación integral

@modernmarketing

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Cosmética del bronceado

18 Ago

La investigación cosmética en el campo de los protectores solares y bronceadores ha experimentado en los últimos años una auténtica revolución, incorporándose de lleno a la cosmética de tratamiento y a la cosmética del color. Ha surgido toda una nueva generación de solares para antes, durante y después de la exposición al sol con fórmulas estudiadas que permiten además de broncear, nutrir e hidratar la piel. Se han creado fotoprotectores que se toman por vía oral, que complementan la acción del bronceador, protegiendo zonas que no están al alcance del método tradicional, se han creado bronceadores específicos para sol artificial.

A las cremas más o menos elaboradas de aceites suavizantes y ceras vegetales protectoras se han unido, ahora, todos los componentes más sofisticados y exclusivos de los cosméticos de tratamiento, que han convertido a los bronceadores en auténticos productos de belleza y en el tratamiento más importante del verano. La cosmética del color ha creado toda una serie de productos especiales para los días de sol y agua: lápices de labios con filtros solares de alta protección; polvos, eye liner, sombras de ojos, mascarillas de pestañas resistentes al agua, y coloretes especiales para rostros bronceados

Sin embargo, la elección del protector solar adecuado no debe ser tomada a la ligera. Es necesario utilizar uno que cubra cabalmente las necesidades de cada tipo de piel. Cada persona es distinta una de otra, así como son distintas sus reacciones ante los estímulos externos del clima; por tal motivo, algunas personas son más propensas a la aparición de manchas en la piel causadas por la exposición a los rayos solares, otras personas son más resistentes a quemaduras por el sol, etcétera. Estas diferencias se deben a factores genéticos que condicionan que nuestros melanocitos (las células que producen la melanina, el pigmento que protege de la radiación ultravioleta del sol) produzcan melanina de mejor o peor calidad. Así, posiblemente entre otros, hay un gen que tiene muchas variantes y algunas de ellas son las que son las que hacen que una persona sea pelirroja. Con la finalidad de tener un parámetro unificado en la relación daños-piel, se cuenta con la clasificación de fototipos cutáneos y se aconseja un determinado Factor de Protección Solar en función del tipo de piel.

El FPS es un número que indica cuál es el múltiplo de tiempo al que se puede exponer al Sol la piel protegida para conseguir el mismo efecto eritematoso que se obtendría si no se hubiese aplicado ninguna protección. De esta manera se evita el eritema, en comparación con el mismo tiempo de exposición pero sin la protección del filtro solar. Por ejemplo, si una persona puede exponerse al sol el primer día 10 minutos sin tener enrojecimiento ni quemaduras, un FPS 15 utilizado adecuadamente la protegerá del sol durante 150 minutos (10 x 15), aunque no es tan correlativo. Este factor se calcula dividiendo la dosis eritematógena mínima (DEM) con la aplicación del filtro solar, entre la DEM sin filtro solar. Cada persona tiene que saber cuál es el tiempo que se puede exponer al Sol sin riesgo de quemaduras.

Además, a las ya existentes tradicionales cremas que colorean la piel, se han sumado recientemente los sprays bronceadores DHA, cuyo uso cada vez está más extendido. La dihidroxeacetona (DHA), que se obtiene de la remolacha y de la caña de azúcar, fue aprobada por la agencia estadounidense del medicamento (FDA, según sus siglas en inglés) en 1973, que la añadió a la lista de productos cosméticos.

La coloración de la dermis se logra con estos cosméticos porque la DHA tiñe la capa córnea de la piel. Se trata de la más externa de la epidermis donde están las células muertas. Precisamente por este motivo es un producto seguro que, además, proporciona una pequeña protección contra los rayos UVA.

El mecanismo de acción se basa en la conocida “reacción de Maillard” que es responsable de muchos de los colores (por ejemplo, la coloración marrón que adquieren el pollo o la carne al cocinarse) y sabores existentes en algunos alimentos.

Su aplicación se realiza a través de la micropulverización, lo que permite broncear la piel desde la primera sesión. El moreno permanece lo que tarda en renovarse la dermis, un proceso natural que dura unas tres semanas.

Sin embargo, y, antes de su aplicación es importante saber que dado que la DHA se fija en la capa córnea suele aumentar la coloración de las manchas de la piel producidas por el sol. También su efecto es más intenso en las zonas donde ésta es más gruesa, como los codos o las rodillas. Se debe valorar asimismo que si la capa córnea no es un uniforme, el bronceado tampoco lo será por lo que se recomienda la realización de una exfoliación previa antes de su aplicación. Todo sin olvidar que, pese a que la piel tiene un aspecto bronceado se debe proteger del sol, porque sino la dermis se quema.

Los fabricantes de productos cosméticos están investigando para añadir a sus productos la dihidroxiacetona, además de elementos con propiedades antienvejecimiento. Así, por ejemplo, algunas cremas hidratantes advierten también sobre su capacidad para broncear gracias a que contienen pequeñas cantidades de DHA, lo que produce un efecto gradual pero acumulativo tras su empleo repetido.

Otras compañías están apostando por dar respuesta a la demanda de productos naturales y están añadiendo ingredientes botánicos. Así, alguna de las cremas más vendidas, contienen también cacao y las llamadas “micro perlas” que confieren un tono más luminoso a la piel.

En los últimos diez años, la venta de productos autobronceadores ha aumentado porque se ha mejorado mucho su calidad y ya no dejan ese color anarajando en la piel.

Todos los bálsamos, cremas, leches y geles para después del sol contienen elementos calmantes, antiinflamatorios, hidratantes, suavizantes y regeneradores del epitelio, con lo que además de reparar e hidratar la piel, evitan o mitigan la sensación de dolor, tirantez, ardor y prurito. Poseen, además, un ligero efecto antibacteriano con el objeto de evitar infecciones por microbios. y sobre todo un efecto protector y fijador del bronceado al evitar la descamación. Actualmente todas las firmas de alta cosmética y mass market, tienen productos para después del sol.

 

Una piel bronceada ahora es símbolo de moda y belleza pero no hay que abusar del sol, por ello unas recomendaciones

 

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