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Period After Open: PAO

19 Mar

Los productos cosméticos están obligados a indicar su caducidad como resultado de la directiva europea sobre el etiquetado de cosméticos. Con ello, se pretende aumentar la información dirigida a aquellos consumidores que desconocen el tiempo de vida de un cosmético y hacen un uso imprudente de los mismos almacenándolos a medio usar en casa.

Aunque los productos cosméticos puedan presentar un buen aspecto durante años, su composición puede degradarse o verse contaminada por microorganismos, algo que puede traducirse en irritaciones, rojeces o alergias en el consumidor. Para subsanar este problema, los productos cosméticos deben contar con un nuevo etiquetado, el PAO, acrónimo en inglés de plazo después de abierto (Period After Opening). A diferencia de los productos alimenticios, el PAO no indica la fecha de caducidad de un producto (el límite de tiempo que dispone el consumidor para utilizar el producto desde la fecha de fabricación), sino el periodo en meses o años que debe transcurrir desde la primera vez que se utiliza el producto hasta que éste deja de ser seguro para su uso. El PAO aparece simbolizado por un tarro abierto con la indicación del tiempo impreso en el frasco y también en el estuche, si lo lleva.

Productos sin el símbolo PAO

Esta normativa no afecta a aquellos productos que duran en condiciones óptimas 30 meses, abiertos o no. Para ellos, la norma se mantiene como hasta ahora y deberán indicar que deben consumirse preferentemente antes de. Los productos de un solo uso (monodosis), los que no están en contacto con el exterior (aerosoles) y los que con el paso del tiempo no se deterioran de forma que puedan resultar inseguros, como son los productos alcohólicos o anhidros, no necesitan incluir el símbolo PAO.

La omisión en el etiquetado de los productos cosméticos de alguna de las menciones establecidas o el hecho de no expresarlas en las lenguas y los términos que indica el artículo 15 del Real Decreto 1599/1997 sobre productos cosméticos será considerado infracción grave.

Lo cierto es que yo viví todo este cambio porque esta  normativa fue creada para aportar un mayor conocimiento al consumidor, exigió a los fabricantes de cosméticos una serie de cambios que debieron de llevar a cabo para cumplir la normativa.

El nuevo etiquetado supuso un esfuerzo de adaptación y asignación de recursos que se tradujo en un coste para el fabricante. Las empresas invertieron en el diseño de nuevas etiquetas, en la asignación de recursos para los departamentos técnicos y en los cambios de etiquetaje en las fases de fabricación y en el envasado con el fin de asignar a cada producto el etiquetado que le correspondía según la Directiva de Cosméticos.

Para cumplir esta normativa, los departamentos técnicos revisaron todos los productos para asignarles los cambios que les correspondan. Cada fabricante, a la vista de los ingredientes, la formulación, el modo de aplicación, el tipo de envase, etc. debió asignar los cambios oportunos. Una vez fueron revisados y hechas las correcciones que fueron oportunas, éstas se transmitieron a los departamentos de diseño y marketing para que realicen el nuevo etiquetado, si procedía. Realizado y aprobado el diseño se encargaron las etiquetas, cartonajes, serigrafías,… a los proveedores para que los suministraran a la producción.

Los productos que tras la entrada en vigor de la normativa estaban en stock o en los puntos de venta sin el nuevo etiquetaje podían seguir vendiéndose hasta que se agotaran, según manifestó en su día la Subdirección de Productos Sanitarios (Agencia Española del Medicamento).

 

Que tiempos aquellos !!!

 

 

Montse García

Marketing y Comunicación integral

@modernmarketing

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Etiquetado de los productos cosméticos

19 Mar

De acuerdo al capítulo V artículo 15- Etiquetado- del  REAL DECRETO 1599/1997, de 17 de Octubre, SOBRE PRODUCTOS COSMETICOS (modificado por RD 2131/2004, de 29 de octubre, RD 209/2005, de 25 de febrero y RD 944/2010, de 23 de julio), el etiquetado de los productos cosméticos ha de contemplar los siguientes requisitos:

1. En los recipientes y embalajes de todo producto cosmético puesto en el mercado deberán figurar, con caracteres indelebles, fácilmente legibles y visibles, las menciones siguientes:

a) Denominación del producto.

b) El nombre o la razón social y la dirección o el domicilio social del fabricante, o en el caso de los productos cosméticos importados, el nombre o la razón social y la dirección o el domicilio social del responsable de la puesta en el mercado del producto establecido dentro del territorio comunitario. Estas menciones podrán abreviarse siempre y cuando su abreviatura permita, en términos generales, identificar a la empresa.

c) El contenido nominal en el momento del acondicionamiento, indicado en peso o en volumen, salvo para los envases que contengan menos de 5 g o menos de 5 ml, las muestras gratuitas y las dosis únicas; respecto a los productos preenvasados, que se comercializan habitualmente por conjuntos de unidades y para los que no es significativa la indicación del peso o del volumen, no será necesario indicar el contenido,  siempre que se mencione en el envase el número de piezas. Esta mención no será necesaria cuando sea fácil determinar desde el exterior el número de piezas o si el producto sólo se comercializa normalmente por unidades sueltas.

d) La fecha de caducidad  mínima: la fecha de caducidad mínima de un producto cosmético es la fecha  hasta  la cual dicho producto, conservado en condiciones adecuadas, continúa cumpliendo su función inicial y, en particular, sigue cumpliendo las exigencias previstas en el  artículo 4.1.

La fecha de caducidad mínima se indicará mediante la mención “utilícese preferentemente antes de  final de…”, indicándose a continuación: o bien la propia fecha, o bien  la  indicación del lugar del etiquetado donde  figura.

En caso de necesidad, estas menciones se completarán con la indicación de las condiciones que permiten garantizar la duración indicada.

La  fecha se compondrá de la indicación, de forma clara y ordenada, del mes y del año. Para los productos cosméticos cuya vida mínima exceda de treinta meses, la indicación de la fecha de caducidad no será obligatoria. Para estos productos se indicará el plazo después de su apertura durante el cual pueden utilizarse sin ningún riesgo para el consumidor. Esta información se indicará mediante el símbolo previsto en el anexo VIII bis, seguido del plazo en meses y/o años.

e) Las precauciones particulares de empleo y especialmente las indicadas en la columna “Condiciones de empleo y advertencias que deben figurar obligatoriamente en el etiquetado”,  de los Anexos III, IV, VI y VII que deben figurar en el recipiente y embalaje, así como eventuales indicaciones relativas a las precauciones particulares que deban observarse con los productos cosméticos de uso profesional, en particular los destinados a los peluqueros. Cuando esto no fuera posible en la práctica, estas indicaciones habrán de consignarse en una nota, una etiqueta, una banda o una tarjeta adjuntas, a las cuales se remitirá al consumidor, bien mediante una indicación abreviada o bien por el símbolo del anexo VIII, que deberá figurar en el recipiente y en el embalaje.

f) El número de lote de fabricación o la referencia que permita la  identificación de la fabricación. Cuando esto no fuera posible en la práctica, debido a las reducidas dimensiones de los productos cosméticos, esta mención sólo deberá figurar en el embalaje.

g) País de origen cuando se trate de productos cosméticos fabricados fuera del territorio comunitario.

h) La función del producto, salvo si se desprende de su presentación.

i) La lista de ingredientes por orden decreciente de importancia ponderal en el momento de su incorporación. Esta lista irá precedida de la palabra “ingredientes” o “ingredients”. En caso de que fuera imposible en la práctica, los ingredientes figurarán en una nota, una etiqueta, una banda o una tarjeta adjuntas, a las cuales se remitirá al consumidor, bien mediante una indicación abreviada, bien por el símbolo del anexo VIII que deberán figurar en el embalaje.

Sin embargo, no se considerarán ingredientes:

1º. Las impurezas contenidas en las materias primas utilizadas.

2º. Las sustancias técnicas subsidiarias utilizadas durante la fabricación, pero que ya no se encuentran en el producto acabado.

3º. Las sustancias utilizadas en las cantidades estrictamente indispensables como disolventes o soportes de los compuestos perfumantes y aromáticos.

Los compuestos perfumantes y aromáticos, así como sus materias primas, se mencionarán con la palabra “perfume” o “parfum” y “aroma”, respectivamente. No obstante, la presencia de sustancias cuya mención es obligatoria en la columna “Otras limitaciones y exigencias” del anexo III se indicarán en la lista independientemente de su función en el producto.

Los ingredientes de concentración inferior al uno por ciento podrán mencionarse sin orden después de los que tengan una concentración superior a dicho porcentaje. Los colorantes podrán mencionarse sin orden después de los demás ingredientes, mediante el número del “Colour Index” o de la denominación que figura en el anexo IV.

Para los productos cosméticos decorativos comercializados con diferentes matices de colores, podrá mencionarse el conjunto de los colorantes utilizados en la gama, siempre que se añadan las palabras “puede contener” o el símbolo “+/-”.

El fabricante podrá solicitar, por razones de confidencialidad comercial, la exclusión de uno o de varios ingredientes de dicha lista, de acuerdo con lo establecido en el artículo 17.

2. Las indicaciones a que se refieren los párrafos d), e) y h) del apartado 1 deberán figurar al menos en la lengua española oficial del Estado.

3. Las indicaciones a que se refieren los párrafos a), b) y f) del apartado 1 podrán expresarse en las lenguas nacionales u oficiales de origen, cuando el producto proceda de países del territorio comunitario.

4. Los ingredientes de la lista a que se refiere el apartado 1.i), se expresarán por su denominación INCI, tal como figura en el inventario de ingredientes cosméticos adoptado por decisión de la Comisión Europea y, en su ausencia, de acuerdo con las reglas de nomenclatura internacionales que permitan su identificación.

No obstante, cuando la grafía o la consonancia de un término de la nomenclatura común se aparte sensiblemente de un término inteligible por los consumidores, la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios podrá determinar la redacción correspondiente.

5. Los responsables de los productos cosméticos que se presenten sin envase previo o que se envasen en el lugar de venta a petición del comprador o que se envasen previamente para su venta inmediata, dispondrán de etiquetas o prospectos ajustados a los requisitos del apartado 1 del presente artículo que adherirán a los envases de los productos o acompañarán a los mismos en el momento de su entrega al consumidor.

6. En el caso del jabón y de las perlas para el baño, así como de otros pequeños productos, cuando debido al tamaño o a la forma resulte imposible hacer figurar las indicaciones contempladas en el párrafo i) del apartado 1 en una etiqueta, una banda, una tarjeta o una nota adjuntas, dichas indicaciones deberán figurar en un rótulo situado muy cerca del lugar en el que se ofrezca a la venta el producto cosmético.

7. A los efectos de lo establecido en el artículo 6.4, el responsable de la puesta en el mercado podrá consignar en el etiquetado un teléfono de atención al consumidor y/o una dirección de correo electrónico, una página web o cualquier otro dato de la empresa donde los consumidores puedan dirigirse para obtener la citada información.

Según la Directiva Europea, en el tema del Etiquetado de productos cosméticos, especifica:
Los recipientes o envases deben llevar consignados, en caracteres indelebles, fácilmente legibles y visibles:
  • el nombre o la razón social y la dirección o la sede social del fabricante o del responsable de la comercialización del producto cosmético, establecido dentro de la Comunidad;
  • el contenido nominal en el momento del acondicionamiento del producto indicado en peso o en volumen;
  • la fecha de caducidad anunciada por la mención «Utilícese preferentemente antes de fin de…» para los productos que caduquen antes de treinta meses;
  • el período de utilización de los productos cosméticos sin que causen daño al consumidor tras la apertura para los productos que caduquen después de treinta meses. Esta información se indica mediante un símbolo especial que representa un tarro de crema abierto (símbolo PAO);
  • las precauciones especiales de empleo;
  • el número de lote de fabricación o la referencia mediante la que se pueda identificar la fabricación;
  • la función del producto.
Esta información deberá etiquetarse en la(s) lengua(s) nacional(es) u oficial(es) de cada Estado miembro.
Además, la etiqueta deberá llevar la lista de ingredientes, por orden decreciente, precedida de la palabra «ingredientes». Los compuestos perfumantes y aromáticos se mencionarán únicamente con la palabra «fragancia» o «aroma», salvo si constituyen una causa importante de reacciones alérgicas entre los consumidores sensibles a las fragancias.
Con respecto a la lista de ingredientes, se utilizará la nomenclatura común de ingredientes (DE) (EN) (FR).
La etiqueta de un producto cosmético es uno de los instrumentos más valiosos para hacer valer el derecho a la información de los consumidores antes de comprar. Los poderes públicos deben velar por que las etiquetas cumplan su misión, y por ello, la ley fija una serie de obligaciones sobre los fabricantes de cosméticos.
Montse García
Marketing y Comunicación integral